INNOVARE CIENCIA Y TECNOLOGÍA VOL. 11, NO. 2, 2022
Disponible en CAMJOL
INNOVARE Ciencia y Tecnología
Sitio web: www.unitec.edu/innovare/
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Autor corresponsal: alvaradocariasiving@gmail.com, Asociación de Educación Médica Hondureña, Tegucigalpa, Honduras
Disponible en: http://dx.doi.org/10.5377/innovare.v11i2.14786
© 2022 Autores. Este es un artículo de acceso abierto publicado por UNITEC bajo la licencia http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0
Revisión
Portafolio médico electrónico como una herramienta en la evaluación
formativo: revisión literatura
Electronic medical portfolio as a tool in formative assessment: a literature review
Iving E. Alvarado-Carías
a,b,1
, José Gabriel Milla Mejía
a,c
, Nubia Hadanary Molina Baide
a,c
, Elena M. Gonzales
Bardales
a
, Ginalizia Murillo Castro
a,d
, Wendy Carolina Mejía
a,b
, José M. Madrid
a,b
, Cristina M. Thiebaud
a
,
Juan Fernando Suazo
a,e
, Jhiamluka Solano
a,f
a
Asociación de Educación Médica Hondureña, AEMH, Tegucigalpa, Honduras
b
Hospital Zafiro, Tegucigalpa, Honduras
c
Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Tecnológica Centroamericana, UNITEC, Tegucigalpa, Honduras
d
Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH, Tegucigalpa, Honduras
e
Departamento de Ortopedia, Chelsea and Westminster NHS Foundation Trust, Londres, Reino Unido
f
Departamento de Medicina Interna, Salford Royal Hospital, Manchester, Reino Unido
Historia del artículo:
Recibido: 1 agosto 2022
Revisado: 3 agosto 2022
Aceptado: 15 agosto 2022
Publicado: 31 agosto 2022
Palabras clave
Competencias clínicas
Educación médica
Portafolio médico electrónico
Retroalimentación
Keywords
Clinical competencies
Medical education
Electronic medical portfolio
Feedback
RESUMEN. Introducción. El portafolio médico electrónico forma parte de la evaluación formativa. Permite al
docente adaptar su proceso didáctico a las necesidades de sus estudiantes. También, promueve la retroalimentación
formativa efectiva. Esto ayuda a crear relaciones horizontales entre docentes y estudiantes. El objetivo de la revisión
fue describir el uso de los portafolios médicos y su impacto en la formación médica. Métodos. Se llevó a cabo una
revisión de la literatura en PubMed y Scielo. Se incluyeron artículos y estudios publicados sobre el tema en inglés y
español, desde el año 2012 hasta el 2022. Desarrollo. La Educación Médica en Latinoamérica, especialmente en
Honduras, depende en gran medida de la evaluación sumativa como método de evaluación prevalente. En países como
Estados Unidos y algunos de Europa, donde se utiliza el portafolio estudiantil ha prosperado y ha sido aceptado por
ambos docentes y estudiantes; generando una repercusión positiva en el aprendizaje de los mismos. Conclusión. La
implementación del portafolio médico en Honduras es un proceso viable y apropiado. Permitirá innovar la cultura
académica tradicional preexistente. Sus múltiples ventajas, tales como fomentar una evaluación completa a través de
la retroalimentación por parte de superiores y pares, además de la formación permanente y mejoría de habilidades
prácticas del estudiante, lo colocan como una herramienta esencial para la educación médica.
ABSTRACT. Introduction. The electronic medical portfolio is part of the formative evaluation that allows the
educator to adapt their didactic process to the needs of their students. It also promotes effective formative feedback
that helps create horizontal relationships between educators and students. The aim of this review was to describe the
use of medical portfolios and their impact on medical training. Methods. A review of the literature in PubMed and
Scielo was carried out, including articles and studies on the topic, published in English and Spanish, ranging from 2012
to 2022. Discussion. Medical Education in Latin America, especially in Honduras, relies heavily on summative
assessment as a prevalent evaluation method. In countries like the United States and some in Europe where the student
portfolio is used, it has thrived and been accepted by both educators and students, generating a positive impact on their
learning. Conclusion. The implementation of the medical portfolio in Honduras is a viable and an appropriate process
that will allow the pre-existing traditional academic culture to be innovated. Its multiple advantages such as
encouraging a complete evaluation through feedback from superiors and peers, in addition to ongoing training and
improvement of the student's practical skills, place it as an essential tool for medical education.
1. Introducción
La educación médica ha evolucionado de manera
acelerada durante las últimas dos décadas. Esto debido al
surgimiento de nueva evidencia científica que respalda
metodologías innovadoras de enseñanza y evaluación. Se
han dejado atrás las metodologías tradicionales que han
ido perdiendo su efectividad o se han vuelto obsoletas,
debido a la globalización (Talanquer, 2015). Existen
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múltiples definiciones para el portafolio médico. El punto
en común entre ellas es describirlo como una herramienta
en la que se almacenan o recopilan las competencias que
los estudiantes van adquiriendo a través de sus
experiencias a lo largo de su formación académica,
sirviendo como una evidencia tangible (Agostini, 2015;
Celis-Aguilar & Ruiz-Xicoténcatl, 2018). En el área de la
evaluación formativa, los portafolios médicos juegan un
rol importante. Su fin es que el estudiante obtenga
retroalimentación sobre su proceso de aprendizaje y que
pueda reconocer los elementos a mejorar, mediante un
aprendizaje autorregulado (Wood, 2018).
Con la retroalimentación obtenida, la interacción entre
estudiantes y tutores académicos mejora, siendo un
proceso de monitoreo constante y más accesible. Esto
fomenta una comunicación horizontal, propiciando un
ambiente favorable para el desarrollo académico del
estudiante y pedagógico del docente (Yoo et al., 2020). El
portafolio permite dar seguimiento y registrar las
competencias clínicas y no clínicas que se han ido
desarrollando. Sirve de evidencia para constatarlas. El
portafolio médico permite observar en diferentes etapas el
desarrollo de competencias éticas, así como la
construcción del profesionalismo de los futuros médicos
(Joshi et al., 2015; Heeneman & Driessen, 2017).
En Honduras, la Facultad de Ciencias Médicas (FCM)
de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras
(UNAH) fue fundada el 14 de febrero de 1882 por el
doctor en leyes, Marco Aurelio Soto. Desde el 26 de
febrero de 1882 hasta la actualidad, la FCM es la única
institución pública que ofrece la formación y titulación de
las carreras de Doctor en Medicina y Cirugía y
Licenciatura en Enfermería a la población (Aguilar Paz,
2004). Posteriormente, la carrera de Medicina y Cirugía
fue inaugurada en la Universidad Católica de Honduras
(UNICAH) en 1999 y en la Universidad Tecnológica
Centroamericana (UNITEC) en 2012, ambas instituciones
privadas (Bermúdez-Madriz et al., 2011).
La Carrera de Medicina en las diferentes instituciones
formadoras ha seguido un modelo tradicional centrado en
la evaluación sumativa. En la actualidad, ninguna
universidad del país formadora en el área de la salud
utiliza metodologías de evaluación formativa
debidamente estructuradas. Esto acorde a nuestra
investigación. Mucho menos hacen uso de un portafolio
médico en formato físico o electrónico. Lo anterior puede
relacionarse a su desconocimiento o a falta de recursos
para su implementación (Haldane, 2014).
Esta revisión analizó los aspectos que deben ser
incluidos en la construcción de un portafolio médico
electrónico y el impacto que dicha metodología puede
tener en el proceso de formación médica en Honduras. Se
espera que esta revisión proporcione elementos que
puedan ser utilizados por las diferentes universidades.
Que sea parte de un esfuerzo nacional de mejorar la
formación médica. Que impacte directamente en la
calidad de atención que recibe la población hondureña y
que a su vez enriquezca el perfil académico y profesional
de los egresados de la carrera de Medicina y Cirugía.
2. Métodos
Se llevó a cabo una revisión de la literatura en PubMed
y Scielo. Se incluyeron artículos y estudios publicados en
inglés y español sobre el uso de portafolios médicos y su
impacto en la formación médica. El período de los
materiales comprende desde el año 2012 hasta 2022. Las
excepciones son las publicaciones de Snadden Mary
Thomas (1998), Miller (1990), Aguilar Paz (2004), Atkin
et al. (2005) y Bermúdez-Madriz et al. (2011) por su
relevancia histórica. De igual manera, se consultaron
artículos que abarcaban elementos que sirven como guía
práctica para la implementación del portafolio médico
electrónico en Honduras. Se excluyeron artículos de
opinión o cartas al editor. Se utilizaron términos clave
como “portafolio dico’’, “evaluación formativa’’,
“retroalimentación’’, “educación médica’’ y
“competencias clínicas’’.
3. Desarrollo
En 1990, Miller describe en su libro The Assessment of
Clinical Skills/Competence/Performance como en la
educación dica existen los medios para evaluar las
habilidades, competencias y los conocimientos de los
estudiantes durante la formación de pregrado y postgrado.
Sin embargo, conclu que estos no son predictores
legítimos del rendimiento que tendrían al enfrentarse a los
casos reales de la vida profesional (Miller, 1990). Los
portafolios, comúnmente usados en las artes y
arquitecturas, ofrecen un espacio para recolectar
información no estandarizada que ayuda a valorar el
rendimiento de los estudiantes de manera individualizada.
Llegan donde la evaluación sumativa no logra acceder
(Agostini, 2015; Alcaraz Salarirche, 2016). Con el fin de
llenar este vacío, la educación superior fue adaptando y
transformando los portafolios como herramientas
evaluativas (Driessen & Tartwijk, 2014), uniéndose
posteriormente a la educación médica.
A pesar de estos esfuerzos, en Latinoamérica prevalece
el enfoque tradicional donde los modelos sumativos se
anteponen (Acosta Silva & Cruz Galvis, 2015). La
metodología de estos modelos consiste en medir los logros
alcanzados en relación con los objetivos de aprendizaje
previamente establecidos de un curso. Sin embargo, la
retroalimentación al estudiante es nula, evitando que se
produzca una guía para el enriquecimiento de su
rendimiento actual y futuro (Cilliers et al., 2012). La
evaluación formativa hace referencia a un proceso cíclico
en el cual el docente analiza a sus estudiantes y recolecta
información para implementar cambios que satisfagan sus
necesidades. Este proceso promueve la creación de
relaciones horizontales entre estudiantes y docentes.
Supera así al modelo tradicional centrado en el docente y
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pasa a uno más centrado en el estudiante. De esta forma,
se promueve el uso de metodologías como el aprendizaje
basado en problemas o basado en equipos (Dole et al.,
2016).
Para que la evaluación formativa tenga éxito, los
docentes deben implementar estrategias eficientes que
permitan conocer y motivar a sus estudiantes, además de
proporcionarles herramientas necesarias para que ellos
puedan regular su aprendizaje y hacerlo de manera
autónoma (Mendes dos Santos & Fischer da Silveira
Kroeff, 2018). Dicha evaluación no tiene como fin dar al
estudiante una nota de aprobación o reprobación, o de
medir su conocimiento o capacidad de memoria, a pesar
de que pueda adjudicarse un puntaje. La evaluación
formativa proporciona elementos para determinar si los
estudiantes han sido capaces de desarrollar nuevas
habilidades o competencias que los conviertan en mejores
profesionales. Esos elementos se desarrollan en gran
medida mediante la retroalimentación, que es el eje
central (Kornegay et al., 2017). La retroalimentación
efectiva ofrece al estudiante un espacio propicio para que
su pensamiento crítico lo lleve a procesos de reflexión
clínica. El fin es desarrollar y fortalecer sus propios
procesos de aprendizaje autodirigido (Agostini, 2015). El
aprendizaje autodirigido es vital en el proceso de
desarrollo profesional. Ofrece al estudiante un punto de
partida para conocer sus limitaciones, errores y poder
planificar los procesos que pueden ayudarle a mejorar su
rendimiento. Esto con el acompañamiento del profesor
(Yoo et al., 2020).
Existen estudios que sugieren que los docentes que son
expuestos a portafolios como herramientas de
autoevaluación y reflexión consideran que representan un
papel fundamental para generar la conciencia del rol
docente y promueven el crecimiento personal.
Adicionalmente, el portafolio le permite al docente
identificar sus deficiencias y generar métodos que ayuden
a mejorar sus estrategias pedagógicas (Arbesú García &
Gutiérrez Martínez, 2014; Patel & Shah, 2021).
Referente a los retos que el docente encuentra al
momento de emplear la evaluación formativa se pueden
citar: 1) la demanda de conocimientos sólidos en la
disciplina que imparte, 2) la atención constante de las
percepciones de sus alumnos, 3) el reconocimiento de los
retos de aprendizaje comunes que enfrentan los
estudiantes y 4) conocer diferentes metodologías de
enseñanza y evaluación que respondan las diferentes
necesidades de los estudiantes (Atkin et al. 2005). Para
poder comprender e identificar estas necesidades, el
docente debe formular las preguntas adecuadas que
permitan evaluar la comprensión y limitaciones del
alumno. A su vez debe tomar decisiones que promuevan
el aprendizaje efectivo.
Se ha documentado la percepción y aceptación de
estudiantes ante la introducción de procesos de evaluación
por medio de portafolios. Existe un nivel considerable de
compromiso y el éxito de su aplicación está acorde con la
importancia que se le dé a sus perspectivas y expectativas
(Chertoff et al., 2016; Oudkerk Pool et al., 2020). De
manera general, en medicina el portafolio evalúa
habilidades clínicas y académicas en tiempo real, de esta
forma también representa un incentivo de crecimiento
personal (Snadden Mary Thomas, 1998; Kanfi et al.,
2021). No obstante, algunos tipos portafolios pueden tener
desventajas en comparación a otros, ya sea porque no
permiten visualizar el desarrollo de manera lineal o
porque su uso es demasiado complejo para el estudiante o
el docente.
3.1. Tipos de portafolios
Los portafolios pueden variar en cuanto a su contenido
o propósito; siendo algunas de sus metas la reflexión, la
evaluación y el desarrollo profesional (Cuadro 1).
(Babaee, 2020).
Los portafolios reflexivos permiten al usuario llevar un
diario. Dan lugar a la autoevaluación y a la fijación de
metas académicas y personales. Esto los lleva a educarse
como profesionales introspectivos y autocríticos. Al
mismo tiempo, ofrecen un espacio para recibir
retroalimentación de pares y anotar resultados de
reuniones con tutores académicos (Pereira Stelet et al.,
2016). Los portafolios evaluativos guardan un registro de
las metas de aprendizaje. En ellos es primordial la
evidencia de la práctica del usuario, por lo que incluyen
formularios para procedimientos, discusión de casos
clínicos y realización de examen físico en pacientes
(Rodríguez Cardenas et al., 2020).
Cuadro 1
Clasificación de los portafolios según su propósito.
Reflexivos
Evaluativos
Desarrollo profesional
Formato estilo diario
Promueve la autoevaluación y fijación
de metas
Provee un espacio para llevar
anotaciones de retroalimentación de
pares y superiores
a
Formato estilo registro
Guarda evidencia de la práctica
clínica a través del llenado de
distintos formularios
b
Registra metas y sus logros a lo largo
del tiempo
Es indispensable el acceso a pacientes,
simulaciones de procedimientos u otras
oportunidades de aprendizaje
c, d
*En cada uno es esencial la retroalimentación y supervisión de personal con experiencia
a
Stelet et al. (2016),
b
Rodriguez et al. (2020),
c
Driessen & Tartwijk, (2014),
d
Chertoff et al. (2016).
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