Paradigma: Revista de Investigación Educativa | Volumen 33 (2026) | Número 55 | p. 83-98
PARADIGMA
Revista de Investigación Educativa

Artículo
Habilidades sociales y pensamiento crítico: la carpeta-portafolio de aprendizaje como dispositivo pedagógico en estudiantes de educación secundaria
Social skills and critical thinking: the learning portfolio-folder as a pedagogical device in secondary education students
_a,*Consuelo Patricia Carías Borjas
_a ccarias@upnfm.edu.hn. Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, Honduras. https://orcid.org/0009-0001-8893-198X
*Autor para correspondencia
https://doi.org/10.5377/paradigma.v33i55.23071
Recibido: 6 de marzo de 2026 | Aceptado: 8 de junio de 2026
Disponible en línea: junio de 2026
Artículo de la revista Paradigma: Revista de Investigación Educativa de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, Honduras. Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 (CC BY-NC-ND 4.0).
ISSN 1817-4221 | EISSN 2664-5033
Correo electrónico: paradigma@upnfm.edu.hn
Resumen
En un contexto educativo que demanda estudiantes críticos y socialmente competentes, esta investigación determina cómo el uso progresivo de la carpeta de clase y su transición hacia un portafolio de aprendizaje contribuye al desarrollo y fortalecimiento de habilidades sociales y pensamiento crítico en estudiantes de educación secundaria. Desde un enfoque cualitativo y bajo la estrategia de estudio de caso, la investigación resignifica el uso de la carpeta de clase como un instrumento formativo a lo largo de un año escolar. La investigación se desarrolló con estudiantes del tercer ciclo y décimo grado del CIIE de la UPNFM, Honduras, en las asignaturas de ciencias sociales, educación cívica y sociología. Los resultados muestran que la resignificación de la carpeta escolar como dispositivo pedagógico a través de su uso continuo, actúa como una mediación estructurante que articula organización académica y habilidades sociales, particularmente en dinámicas de trabajo colaborativo, comunicación argumentativa y corresponsabilidad académica. Asimismo, se observa el fortalecimiento gradual del pensamiento crítico, expresado en procesos de análisis, jerarquización conceptual, organización lógica de ideas y resolución de problemas.
Palabras clave: carpeta-portafolio, transición, habilidades sociales, pensamiento crítico
Abstract
In an educational context that demands critical and socially competent students, this research determines how the progressive use of the class folder and its transition into a learning portfolio contributes to the development and strengthening of social skills and critical thinking in secondary education students. From a qualitative approach and under the case study strategy, the research redefines the use of the class folder as a formative instrument throughout an academic year. The study was conducted with third-cycle and tenth-grade students at the CIIE of the UPNFM (Honduras) in the subjects of social studies, civic education, and sociology. The results show that the redefinition of the school folder as a pedagogical device through its continuous use acts as a structuring mediation that articulates academic organization and social skills, particularly in collaborative work dynamics, argumentative communication, and academic co-responsibility. Likewise, a gradual strengthening of critical thinking is observed, expressed in processes of analysis, conceptual hierarchy, logical organization of ideas, and problem solving.
Keywords: portfolio-folder, transition, social skills, critical thinking
Introducción
Camilloni (2007) sostiene que el saber didáctico constituye un saber profesional reflexivo que orienta la toma de decisiones docentes y se construye con el diálogo permanente entre la teoría educativa y la expresión pedagógica situada. Bain (2012) nos introduce a la conexión que existe entre el objetivo de la didáctica como saber y quehacer educativo, cuando plantea que las mejores prácticas docentes son aquellas que promueven la comprensión profunda, la metacognición y el compromiso activo del estudiante con su aprendizaje. El desarrollo del pensamiento crítico y de las habilidades sociales en los estudiantes constituye uno de los desafíos y además compromisos centrales de la educación en la actualidad, lo que refuerza la importancia de promover la implementación de estrategias que favorezcan el análisis, la argumentación y el diálogo. El uso del portafolio como estrategia pedagógica permite documentar procesos de aprendizaje y fomentar la reflexión del estudiante sobre su propio desempeño.
Las habilidades sociales involucran procesos comunicativos, relacionales y conductuales que facilitan la convivencia, la cooperación y la regulación de las interacciones interpersonales (Caballo, 2007). Importante hay que señalar que estas habilidades sociales también se fortalecen en el escenario del trabajo colaborativo en clase con el uso continuo de la carpeta-portafolio. Barret (2007) señala que el portafolio favorece la autorregulación y el compromiso con el aprendizaje. Tobón (2013) sostiene que, al seleccionar evidencias, revisar producciones, justificar decisiones y reflexionar sobre sus avances, el estudiante no solo reorganiza cognitivamente su conocimiento, sino que aprende a analizar, argumentar y otorgar sentido a su propia experiencia formativa, procesos inherentes al pensamiento crítico. Desde un enfoque cualitativo y bajo la estrategia de estudio de caso, la investigación analiza cómo los estudiantes resignifican el uso de la carpeta de clase como un instrumento formativo a lo largo del año escolar (Álvarez Álvarez y San Fabian Maroto, 2012). La relevancia metodológica de la investigación sobre la carpeta‑portafolio permite examinar el aprendizaje como un proceso complejo que integra dimensiones cognitivas y sociales. Su análisis ofrece un marco idóneo para investigaciones educativas centradas en la experiencia del estudiante, la reflexión y la evidencia del desempeño, superando la lógica restrictiva de instrumentos evaluativos tradicionales.
Con relación a la temática expuesta, la investigación se desarrolló en el Centro de Investigación e Innovación Educativas (CIIE) de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, con el propósito de fortalecer el desarrollo de habilidades sociales y el pensamiento crítico mediante el uso de la carpeta portafolio de clase. La carpeta-portafolio, concebida como dispositivo pedagógico, se operacionaliza mediante estrategias didácticas concretas en el aula. Para ello se planteó como objetivo determinar si el uso de la carpeta-portafolio de aprendizaje durante el año lectivo, permite fortalecer el desarrollo de habilidades sociales y el pensamiento crítico en los estudiantes de educación secundaria.
Discusión teórica
Didáctica como saber y fundamento pedagógico
Sin duda alguna estamos ante una nueva revolución de pensamiento, el registro en la historia de la evolución de las formas de aprendizaje a lo largo de muchos siglos se ha encargado de hacernos saber que cada idea nueva, que cada práctica nueva, que incluso las nuevas formas de pensamiento y redirección llegan en su propio tiempo y espacio. En todo este entorno ha existido un concepto que ha mantenido unidos tres elementos fundamentales en el proceso llamado dinámica de enseñanza aprendizaje y estos son la teoría; la práctica y el contexto, conocido también saber didáctico.
Camilloni (2007) sostiene que el saber didáctico constituye un saber profesional reflexivo que orienta la toma de decisiones docentes y se construye con el diálogo permanente entre la teoría educativa y la expresión pedagógica situada. Lo anterior hace referencia a nuestro párrafo de introducción, estamos ante la postura de una didáctica ahora situada en torno al fortalecimiento de habilidades blandas y pensamiento crítico. Camilloni (1998) sostiene esta idea al señalar que la práctica docente es una fuente legítima de producción de conocimiento didáctico, siempre que sea objeto de un análisis crítico, que diseñe, implemente y evalúe propuestas didácticas coherentes con los propósitos formativos y las características de los estudiantes.
Con respecto a lo anterior, Bain (2012) nos introduce a la conexión que existe entre el objetivo de la didáctica como saber y quehacer educativo, cuando plantea que las mejores prácticas docentes son aquellas que promueven la comprensión profunda, la metacognición y el compromiso activo del estudiante con su aprendizaje. Estas perspectivas subrayan la necesidad de diseñar experiencias de aprendizaje que fomenten el análisis, la argumentación y el diálogo que en la actualidad se consideran como elementos centrales para el desarrollo del pensamiento crítico y las habilidades sociales.
Desde el marco conceptual de Alicia Camilloni, la evaluación debe entenderse como una dimensión inseparable del proceso de enseñanza-aprendizaje y no como una práctica meramente técnica orientada a la medición de resultados. La autora plantea que evaluar implica producir información significativa sobre los procesos de construcción del conocimiento, permitiendo comprender cómo aprende el estudiante, cómo reorganiza sus saberes y cómo desarrolla capacidades cognitivas complejas (Camilloni, 1998).
Más que constituirse en un simple repositorio de trabajos, el portafolio permite documentar trayectorias, evidenciar progresos, promover la reflexión y favorecer la autorregulación del aprendizaje (Camilloni, 1998). En esta perspectiva, los dispositivos pedagógicos adquieren valor en función de su capacidad para hacer visibles los procesos de aprendizaje. La carpeta-portafolio se articula de manera coherente con esta concepción, en tanto se inscribe dentro de la lógica de la evaluación formativa.
Para reforzar esta acepción Foucault (1979), define el dispositivo como una red heterogénea de discursos, normas, prácticas e instituciones que organizan y regulan comportamientos dentro de un contexto determinado. Aunque su formulación es filosófica, en el campo educativo el concepto ha sido resignificado para describir estructuras pedagógicas que configuran formas de interacción, organización académicas y producción del saber. Desde esta perspectiva la carpeta portafolio trasciende su función instrumental y puede comprenderse como un dispositivo pedagógico.
Desde este enfoque, el portafolio posee una relación directa con el desarrollo del pensamiento crítico, al requerir que el estudiante seleccione evidencias, analice su propio desempeño, establezca conexiones conceptuales y reflexione sobre sus avances, se activan procesos de metacognición y análisis que son centrales en la construcción de capacidades intelectuales superiores (Camilloni, 1998). En este sentido, la evaluación deja de centrarse exclusivamente en productos finales para incorporar la comprensión profunda del aprendizaje.
En síntesis, desde la perspectiva de Camilloni (1998), la carpeta-portafolio trasciende su carácter instrumental para configurarse como un dispositivo didáctico-evaluativo, capaz de integrar reflexión cognitiva, autorregulación del aprendizaje e interacción académica. Su relevancia pedagógica reside en que articula enseñanza, aprendizaje y evaluación dentro de una lógica formativa orientada al desarrollo integral del estudiante (Camilloni, 1998). De acuerdo con esto, el pensamiento crítico implica analizar, interpretar, argumentar y emitir juicios fundamentados, capacidades que requieren espacios pedagógicos que trasciendan la reproducción mecánica de contenidos (Facione, 2007). Así, la carpeta-portafolio no solo actúa como instrumento de evaluación, sino como un entorno pedagógico que potencia simultáneamente la reflexión crítica y la interacción social, contribuyendo así al desarrollo integral del estudiante.
El portafolio de clase como estrategia formativa y social (estrategia didáctica)
El uso del portafolio como estrategia pedagógica permite documentar procesos de aprendizaje y fomentar la reflexión del estudiante sobre su propio desempeño. Diversos estudios señalan que el portafolio favorece la autorregulación y el compromiso con el aprendizaje (Barret, 2007). Continuando con Barrett (2010), sostiene que el portafolio permite documentar procesos de aprendizaje significativos, visualizando no solo productos finales, sino también avances, dificultades y procesos metacognitivos. En este sentido, el portafolio promueve una evaluación formativa y continua, lo que permite que los estudiantes resignifiquen el significativo de la carpeta de clase que procesualmente se convierte en un portafolio de clase.
Desde una perspectiva pedagógica centrada en el estudiante, la carpeta-portafolio favorece el desarrollo del pensamiento crítico y de las habilidades sociales al convertir el aprendizaje en un proceso consciente, reflexivo y dialógico. Dicho de otra forma, al seleccionar evidencias, revisar producciones, justificar decisiones y reflexionar sobre sus avances, el estudiante no solo reorganiza cognitivamente su conocimiento, sino que aprende a analizar, argumentar y otorgar sentido a su propia experiencia formativa, procesos inherentes al pensamiento crítico (Tobón, 2013).
El uso de la carpeta-portafolio de clase fortalece las prácticas de interacción académica como la coevaluación y el intercambio de ideas contribuyendo al desarrollo del pensamiento crítico y las habilidades sociales.
De tal manera podemos decir que dichos procesos se desarrollan en contextos de interacción pedagógica mediados por el diálogo, la retroalimentación y la coevaluación, en donde el pensamiento crítico adquiere así, una expresión social observable en habilidades comunicativas, colaborativas y argumentativas. En este sentido, la carpeta-portafolio no solo favorece la dimensión cognitiva del aprendizaje, sino que habilita dinámicas relacionales que fortalecen habilidades sociales indispensables en la educación secundaria, etapa donde la construcción del conocimiento se articula estrechamente con la interacción social (Camilloni, 2007).
La importancia del pensamiento crítico en estudiantes de secundaria
El pensamiento crítico se ha consolidado como una competencia fundamental en la educación secundaria, particularmente en un contexto social caracterizado por la sobreabundancia de información donde se crea la necesidad de generar estrategias prácticas en la forma de abordar y compartir objetivamente esa información. Una revisión sistemática sobre el tema en educación secundaria 2019–2023, sostiene que el siglo XXI exige sistemas educativos que creen espacios explícitos para generar pensamiento crítico; además, concluye que su desarrollo en secundaria sigue siendo limitado y requiere docentes formados y un currículo flexible que lo fomente (Elera Castillo et al., 2023).
Así mismo, El currículum de Alfabetización Mediática e Informacional de la UNESCO (2021) enfatiza que, en el ecosistema comunicacional actual (con desinformación, discurso de odio y riesgos a la privacidad), son indispensables competencias para interactuar de manera crítica con este tipo de contenidos y tecnologías; lo que posiciona el pensamiento crítico como una condición fundamental para la ciudadanía y aprendizaje pertinente para adolescentes en la escuela.
El fortalecimiento del pensamiento crítico en el contexto escolar resulta fundamental en la educación actual, dado que la escuela no solo transmite conocimientos, sino que forma seres humanos capaces de analizar, interpretar y evaluar la información de manera reflexiva. Por lo tanto, trabajar estas competencias y habilidades requiere proponer y promover prácticas pedagógicas centradas en la argumentación, la toma de decisiones fundamentadas y la resolución de problemas complejos, habilidades esenciales para el aprendizaje significativo y la participación ciudadana (Facione, 2007).
Metodología
Se describe a continuación el proceso metodológico de la investigación, describiendo los criterios esenciales que orientaron su selección, aplicación y análisis:
Tipo y diseño del estudio
Este estudio se desarrolló desde un enfoque cualitativo, entendido como una perspectiva investigativa orientada a comprender fenómenos en su contexto natural, privilegiando la interpretación profunda de las experiencias y significados construidos por los participantes (Hernández Sampieri y Mendoza Torres, 2018). El estudio incorporó elementos de sistematización de experiencias pedagógicas al recuperar y analizar las prácticas construidas durante el proceso formativo. Se estructura metodológicamente como un estudio de caso de carácter descriptivo – interpretativo. El estudio de caso permite analizar en profundidad el fenómeno en su escenario natural, comprender sus dinámicas internas y reconstruir el proceso formativo desde una perspectiva contextualizada (Yin, 2018).
La población participante obedece a un muestreo intencional por criterio y estuvo representada por 150 estudiantes. 42 de 7° grado, 40 de 8° grado, 38 de 9° grado del tercer ciclo de educación básica y 30 estudiantes de décimo grado de educación secundaria de la jornada matutina del Centro de Investigación e Innovación Educativas CIIE de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán. En el marco de la sistematización de experiencias, la selección de participantes no persigue representatividad estadística, sino la reconstrucción crítica y reflexiva de un proceso vivido en un contexto específico (Jara Holliday, 2012).
En este sentido, el interés de la investigación radica en comprender, interpretar y resignificar la implementación de la carpeta-portafolio a lo largo de tres años consecutivos, privilegiando la profundidad analítica y la continuidad del acompañamiento pedagógico sobre la generalización de resultados.
La información se recogió mediante el análisis documental de las carpetas-portafolio construidas por los estudiantes, asumiendo las hojas de trabajo como unidades de evidencia del proceso formativo. Asimismo, se utilizaron las bitácoras pedagógicas de la docente investigadora, en las que se registraron observaciones y reflexiones sobre la implementación de la carpeta-portafolio. Adicionalmente, se aplicaron cuestionarios de preguntas abiertas y cerradas a los estudiantes con el propósito de conocer sus percepciones. El instrumento estuvo conformado por 6 preguntas orientadas a identificar experiencias relacionadas con la organización académica, el trabajo colaborativo, la comunicación y el pensamiento crítico. La aplicación se realizó al cierre del año escolar, posterior al proceso de implementación continua del dispositivo. La información recopilada se analizó mediante el proceso de categorización temática.
Categorías de análisis
El análisis de las prácticas y experiencias abordadas en esta investigación se estructuró en torno a tres categorías, lo que facilitó la sistematización y comprensión de la información recopilada mediante un proceso de codificación temática. Se inició con la lectura y revisión general de las hojas de trabajo, la carpeta portafolio de clase, bitácora docente y percepciones de los estudiantes. La interpretación de los datos se realizó a partir de la identificación de patrones, coincidencias y experiencias significativas presentes en los instrumentos aplicados.
Categoría 1. Uso de la carpeta - portafolio: Camilloni (2007) define la carpeta o portafolio desde una perspectiva formativa que trasciende su función instrumental como simple contenedor de actividades, configurándose como un dispositivo pedagógico que favorece la organización del trabajo académico, la reflexión sobre el aprendizaje y la construcción progresiva de evidencias del desarrollo estudiantil. En consecuencia, esta categoría permitió analizar no solo la utilización técnica del recurso, sino también contar directamente con las experiencias, percepciones y descubrir cómo los estudiantes inician una transición hasta llegar a la resignificación de su uso como instrumento formativo.
Se comienza con lineamientos de inicio de año para lo cual se les solicita a los estudiantes un folder básico, rotulado con los datos generales de la asignatura, con ello se establece desde el inicio, el principio de organización académica y responsabilidad individual. La carpeta está estructurada para trabajo individual y trabajo colaborativo, es decir en dos fases para cada parcial y en ambos casos se generan productos por semana que quedan registrados en las hojas de trabajo previamente diseñadas. El proceso incluye dos revisiones periódicas por parcial, programadas en el cronograma de actividades de la clase, lo que convierte la carpeta en un instrumento de evaluación formativa, sumativa y seguimiento continuo.
La Figura 1 muestra el modelo de aplicación del uso progresivo de la carpeta-portafolio, mediante el cual se organiza el proceso formativo en cada uno de los cuatro parciales, incorporando momentos sistemáticos de revisión y realimentación de las actividades académicas lo que permitió evidenciar la resignificación de la carpeta como dispositivo pedagógico.
Figura 1
Modelo de aplicación del protocolo de la carpeta-portafolio

Nota. Elaboración propia con base en el diseño del protocolo de implementación de la Carpeta-portafolio.
Categoría 2. Habilidades sociales: Las habilidades sociales involucran procesos comunicativos, relacionales y conductuales que facilitan la convivencia, la cooperación y la regulación de las interacciones interpersonales (Caballo, 2007). Este conjunto de capacidades permite a los estudiantes desenvolverse en distintos contextos sociales no solamente el escolar.
En otras palabras, las habilidades sociales en el ámbito educativo adquieren relevancia ya que inciden directamente en el aula, un ejemplo concreto es el trabajo colaborativo y la convivencia con sus iguales. Esta categoría permitió analizar las prácticas pedagógicas vinculadas al uso de la carpeta-portafolio se articulan con una dinámica de clase centrada en la interacción, comunicación y participación de los estudiantes. Dicho de otra forma y partiendo de la investigación, las habilidades sociales vinculadas al uso de la carpeta-portafolio se analizan situadas en una práctica concreta que se basa en la organización, revisión y presentación periódica de la misma.
En la Figura 2 se expresa el proceso de desarrollo de las habilidades sociales de los estudiantes como parte del uso de la carpeta-portafolio. La organización del trabajo individual, el diálogo y la negociación durante el trabajo colaborativo sumado a la comunicación académica mediante los procesos de revisión y realimentación, evidencian un fortalecimiento progresivo en dichas habilidades.
Figura 2
Desarrollo de las habilidades sociales en el marco del uso de la carpeta-portafolio

Nota. Elaboración propia para representar el proceso de desarrollo de habilidades sociales en el marco del uso estructurado de la carpeta-portafolio.
Categoría 3. Pensamiento crítico: La categoría sobre el pensamiento crítico para efectos de la investigación que se sitúa en el contexto de la escuela, hace referencia a la capacidad que los estudiantes desarrollaron para analizar, interpretar, reflexionar y emitir juicios u opiniones argumentadas y fundamentadas sobre contenidos desarrollados en clase, sus experiencias personales, experiencias con sus iguales, entre otros. Los estudiantes entonces deben estar formados para resolver problemas en su contexto y tomar decisiones fundamentadas, así como, participar activamente en la construcción de su conocimiento. Bajo este enfoque, el pensamiento crítico se configura como una competencia esencial para el aprendizaje significativo, la autonomía intelectual y la interacción reflexiva con el entorno educativo. (Saiz y Rivas, 2017).
Lo anterior se operacionaliza a partir de un elemento estructural incorporado a la hoja de trabajo de la carpeta-portafolio: un apartado obligatorio donde los estudiantes redactan la idea principal o comentario central en cada tema desarrollado durante la clase haciendo uso de sus propias palabras, los estudiantes dejaron entonces de reproducir la información e iniciaron el proceso de análisis, interpretación y expresión desde su propia estructura cognitiva. La carpeta-portafolio, al exigir sistemáticamente el apartado en cada hoja de trabajo, creó un espacio continuo de entrenamiento metacognitivo, donde los estudiantes no solo responden contenidos, sino que construyen significado. De esta manera, el pensamiento crítico no se aborda como una competencia declarativa, sino como una práctica escrita reiterada, estructurada y evaluada formativamente dentro del dispositivo pedagógico.
En la Figura 3 se presenta el desarrollo del pensamiento crítico con el uso de la carpeta-portafolio, se muestran tres momentos: la reproducción literal inicial; la reformulación de ideas con sus propias palabras; cierre del proceso con la construcción autónoma del comentario crítico sobre los temas desarrollados. Este proceso se articula transversalmente con la construcción de la idea principal en las hojas de trabajo.
Figura 3
Desarrollo del pensamiento crítico en el uso de la carpeta-portafolio

Nota. Elaboración propia a partir del análisis del apartado obligatorio “Idea principal en palabras propias” incorporado en cada hoja de trabajo de la carpeta-portafolio.
En la Tabla 1 se presentan las categorías de análisis utilizadas para la organización sistemática del proceso interpretativo de la investigación, integrando para ello, la fundamentación conceptual, criterios de análisis y evidencias observables.
Tabla 1
Tabla general sobre las categorías de análisis utilizadas para la organización sistemática del proceso interpretativo en la investigación
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Categoría de análisis |
Fundamentación conceptual |
Análisis |
Evidencias observables |
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Uso de la carpeta-portafolio. |
Se concibe como un dispositivo pedagógico que trasciende su función instrumental, favoreciendo la organización del trabajo académico, la reflexión sobre el aprendizaje y la construcción progresiva de evidencias formativas (Camilloni, 2007). |
Analizar las prácticas, dinámicas y significados construidos en torno a la implementación de la carpeta-portafolio dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
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Formas de organización del trabajo de los estudiantes, apropiación del recurso, percepciones de utilidad, dinámicas de uso en el aula, experiencias relatadas por los estudiantes. Carpeta de clase, hoja de trabajo, cronograma. |
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Habilidades sociales. |
Se entienden como el conjunto de capacidades que posibilitan interacciones efectivas, comunicación adecuada y conductas relacionales funcionales dentro de distintos contextos sociales (Caballo, 2007). |
Examinar cómo las dinámicas pedagógicas asociadas a la carpeta-portafolio se articulan con procesos de interacción, comunicación y convivencia en el aula. |
Manifestaciones de cooperación, participación, comunicación entre pares, resolución de situaciones interpersonales, experiencias de trabajo colaborativo y desarrollo de ABP. |
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Pensamiento crítico. |
Se comprende como un proceso cognitivo y reflexivo que permite analizar información, construir juicios razonados, problematizar experiencias y participar activamente en la construcción del conocimiento (Saiz y Rivas, 2017). |
Interpretar los procesos de reflexión, análisis, argumentación y construcción de significados desarrollados por los estudiantes en el contexto escolar.
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Producciones escritas, idea principal, argumentaciones, reflexiones sobre el aprendizaje, toma de postura frente a las actividades del aula, relatos de experiencias académicas. |
Nota. Elaboración propia diseñada en función de las categorías de análisis definidas en el marco metodológico de la investigación.
Resultados
Los resultados que se presentan a continuación se estructuran a partir de las categorías de análisis definidas en la investigación, articulando evidencia empírica e interpretación teórica en consonancia con el enfoque cualitativo y el diseño de estudio de caso seleccionado. Los fragmentos citados corresponden a las respuestas recopiladas, revisadas y analizadas en su totalidad obtenidas de los instrumentos aplicados.
En la fase de inicio los estudiantes tienden a identificar la carpeta como un mecanismo de recopilación de trabajos, aun no perciben si quiera la hoja de trabajo como un instrumento formativo de habilidades sociales y menos aún de pensamiento crítico. Sin embargo, a medida que el parcial avanza y se aproxima la fecha programada para su revisión comienza a observarse una apropiación más consciente del protocolo de uso.
Previo a cada entrega de carpeta, los estudiantes reorganizan sus hojas de trabajo, verifican las actividades pendientes y hacen las enmiendas permitidas a sus productos antes de la entrega final. Este momento se convierte en un espacio de autoorganización y preparación reflexiva que evidenció niveles progresivos de responsabilidad académica.
Durante las evaluaciones aplicadas, algunos estudiantes manifestaron una valoración positiva del dispositivo, reconociendo su carácter organizativo y diferenciador. “La carpeta me parece excelente, es muy buena y original; aunque prefiero trabajar de manera individual más que en pareja” (Estudiante 12, comunicación escrita, 2023). Esta postura evidencia, por un lado, la apropiación del instrumento como recurso novedoso y estructurado; y por otro, revela tensiones asociadas a la dinámica de trabajo colaborativo. El comentario permite interpretar que el uso de la carpeta-portafolio no solo organiza el trabajo académico, sino que también confronta preferencias individuales frente al trabajo compartido, lo que nos acerca a las categorías de habilidades sociales (comunicación) y pensamiento crítico (criterio propio).
“El método de la carpeta se desempeñó muy bien, ya que esta estrategia permitió que empezáramos a ser más responsables” (Estudiante 20, comunicación escrita, 2023). Esta interpretación evidencia que la estrategia no fue percibida únicamente como una forma de organizar como lo hemos mencionado anteriormente en este documento, sino como una estrategia que incidió en hábitos académicos vinculados a la responsabilidad y el cumplimiento. También el reconocimiento explícito del término “método” sugiere que los estudiantes identificaron una estructura sistemática en la implementación de la carpeta-portafolio, coherente con el propósito de su diseño.
“Es muy funcional para que mantengamos el orden y logremos ser personas más disciplinadas y responsables; nos ayuda a pensar, analizar y demás” (Estudiante 25, comunicación escrita, 2024). Este enunciado nos permite observar cómo la estrategia es percibida no solo como herramienta organizativa y mejor aún un plantea un reconocimiento cuando anticipa su impacto en el desarrollo del pensamiento crítico, evidenciando una vez más la interrelación entre categorías.
“Es una responsabilidad, ya que de la carpeta depende un gran porcentaje de la nota” (Estudiante 4, comunicación escrita, 2025). Lo anterior evidencia que la responsabilidad asociada a la carpeta-portafolio no se construye únicamente desde la autorregulación, sino también dentro de la evaluación sumativa del proceso.
Los fragmentos presentados como parte de la evidencia analizada ponen de manifiesto que la carpeta-portafolio opera como un dispositivo pedagógico que intencionalmente articula la dimensión organizativa, la responsabilidad académica y la evaluación formativa dentro del quehacer educativo en el aula de clase. Esta estructura no solo ordena el proceso formativo, también genera condiciones para la interacción, el diálogo y el trabajo colaborativo, aspectos que resultan fundamentales en el desarrollo de las habilidades sociales.
Desarrollo de las habilidades sociales en el marco del uso de la carpeta-portafolio
El análisis del proceso sobre la implementación de la carpeta-portafolio permitió identificar particularmente en el trabajo colaborativo, que las dos fases trabajo individual y trabajo colaborativo (habilidades sociales) generaron escenarios concretos de interacción social significativa. Los espacios de diálogo se vuelven inevitables al momento de compartir evidencias ya que los estudiantes llevan a cabo procesos de discusión sobre los productos elaborados, negociaciones y toma de decisiones, así como la preparación previa a la entrega final. Las habilidades sociales constituyen un conjunto de conductas aprendidas que permiten al individuo interactuar de manera eficaz y adecuada en distintos contextos interpersonales (Monjas Casares, 1999).
En esta investigación, la implementación de la carpeta-portafolio generó espacios sistemáticos de interacción particularmente en las fases de trabajo colaborativo que permitieron la revisión conjunta que a su vez posibilita la activación progresiva de las habilidades sociales dentro del proceso formativo.
“La carpeta de clase me parece una gran estrategia, ya que el alumno puede monitorear su progreso y la probabilidad de que se extravíe un trabajo es mínima, en el trabajo en equipo es un poco difícil al inicio, pero al final todos nos llevamos mejor” (Estudiante 29, comunicación escrita, 2025). Desde una perspectiva interpretativa, estos hallazgos respaldan la idea de que las habilidades sociales se desarrollan en contextos estructurados de interacción y no únicamente en disposiciones individuales (Monjas Casares, 1999). La carpeta-portafolio, al incorporar fases obligatorias de trabajo colaborativo y revisión conjunta, generan escenarios pedagógicos donde la comunicación, la corresponsabilidad y la regulación interpersonal se ejercitan de manera progresiva y los estudiantes comprenden que el trabajo colaborativo es necesario en todos los escenarios.
“Fue una excelente idea; me gustó trabajar con mis compañeros y discutir los temas juntos” (Estudiante 30, comunicación escrita, 2025). Este argumento evidencia que la estrategia promueve espacios de discusión académica. La acepción “discutir los temas” sugiere la activación de habilidades comunicativas orientadas al intercambio de ideas, lo que fortalece la comprensión colectiva y la construcción compartida del conocimiento. Lo anterior refleja que la carpeta-portafolio favorece la interacción, la argumentación y la convivencia académica, consolidando así el desarrollo progresivo de habilidades sociales en el contexto analizado.
“Cuando estoy en grupo socializo para dar opiniones sobre la hoja de trabajo y la carpeta; socializo más” (Estudiante 1, comunicación escrita, 2025). Esta expresión evidencia de manera explícita la activación de la participación verbal en contextos colaborativos. El uso reiterado del término “socializo” sugiere un reconocimiento consciente del proceso interactivo, lo que permite interpretar que la estructura del trabajo grupal dentro de la carpeta-portafolio no solo promueve la organización académica, sino que incentiva la expresión de opiniones y la construcción colectiva de ideas. Podemos concluir de esta manera que el dispositivo opera también como mediador del desarrollo progresivo de habilidades sociales, mostrando que la interacción no fue circunstancial, sino parte estructural del diseño pedagógico implementado.
Desarrollo del pensamiento crítico en el uso de la carpeta-portafolio
En las dinámicas de trabajo colaborativo, los estudiantes no solo intercambian respuestas, sino que comparan argumentos y seleccionan alternativas con mayor sustento y argumento lógico. Esta práctica cotidiana en clase se vincula con lo planteado por Paul y Elder (2005), quienes sostienen que el pensamiento crítico implica someter ideas a estándares de claridad, precisión y coherencia antes de aceptarlas como válidas.
“Con el simple hecho de hacer ideas principales, me hace pensar profundamente sobre un tema” (Estudiante 7, comunicación escrita, 2025). La carpeta-portafolio, al organizar secuencialmente los productos académicos, opera como un dispositivo pedagógico estructurador del razonamiento. Al respecto, Facione (2007) sostiene que el análisis y la autorregulación constituyen dimensiones centrales del pensamiento crítico, especialmente cuando el sujeto revisa y reorganiza su comprensión. En consecuencia, esta narrativa se constata con las producciones registradas en la carpeta-portafolio, donde se observa progresivamente mayor delimitación temática, coherencia argumentativa y profundidad conceptual, lo que permite afirmar que se produce un fortalecimiento del pensamiento crítico dentro del proceso de aprendizaje.
“Yo pienso que sí, porque en parte nos pone a pensar más cómo organizar nuestras ideas para resolver problemas” (Estudiante 12, comunicación escrita, 2025). Esta interpretación evidencia una manifestación explícita de organización cognitiva orientada a la resolución de situaciones académicas. La referencia a “organizar nuestras ideas” implica estructuración lógica del pensamiento, mientras que la mención de “resolver problemas” remite a la aplicación reflexiva del conocimiento.
En términos conceptuales, el pensamiento crítico no se limita al análisis de información, sino que incluye la capacidad de utilizarla para tomar decisiones fundamentadas y enfrentar problemas de manera razonada (Facione, 2007; Paul y Elder, 2005). Los hallazgos evidencian que durante la investigación la categoría 3 que hace énfasis en el desarrollo del pensamiento crítico no se presenta de forma aislada y que por el contrario entra en estrecha conexión con la categoría 1 que se refiere a el uso de la carpeta portafolio y la categoría 2 que se refiere al desarrollo de las habilidades sociales en el marco del uso de la carpeta-portafolio.
En conclusión y con base a la información presentada en la investigación este hallazgo sugiere que la convergencia de estas tres categorías operan como un dispositivo pedagógico que se operacionaliza mediante estrategias didácticas concretas en el aula que transforman la producción académica en un proceso visible, deliberativo y revisable, consideradas estas como condiciones que favorecen el desarrollo de las habilidades sociales y pensamiento crítico, en el proceso de aprendizaje en estudiantes de educación secundaria.
Lo anterior se refuerza con lo planteado por Camilloni (2007), la enseñanza no se reduce a la transmisión de contenidos, sino que implica la construcción de situaciones didácticas que promuevan la reflexión, la problematización y la reorganización conceptual del conocimiento. Desde esta perspectiva, la carpeta-portafolio opera como un dispositivo de mediación pedagógica que articula organización, interacción y reflexión, favoreciendo así el fortalecimiento progresivo del pensamiento crítico en el contexto escolar.
Conclusiones
Los hallazgos permitieron interpretar la resignificación de la carpeta escolar como dispositivo pedagógico al transformar una práctica tradicional de acumulación de actividades académicas escritas dentro de un folder básico en una estructura formativa organizada, orientada a la reflexión, la interacción y la construcción progresiva del aprendizaje, que adquiere gradualmente la forma de un portafolio personal y de trabajo colaborativo en el aula.
La implementación sistemática del dispositivo carpeta-portafolio, sugiere que su uso fortalece las habilidades sociales, particularmente en dinámicas de trabajo colaborativo, comunicación argumentativa y corresponsabilidad académica. Estas se integran en un entorno estructurado de trabajo que, a través de las asignaciones, genera espacios de intercambio de ideas y hace visible la necesidad de comunicación entre los estudiantes para la toma consciente de decisiones.
Los hallazgos muestran un fortalecimiento progresivo del pensamiento crítico, que se manifiesta en procesos de análisis, jerarquización conceptual, organización lógica de ideas y resolución de problemas, reflejados tanto en los discursos estudiantiles como en la evidencia documental conservada en la carpeta-portafolio.
El dispositivo pedagógico opera como una mediación estructurante que articula la organización académica, la interacción social y la revisión metacognitiva y se configura como una experiencia de innovación metodológica contextualizada en el ámbito institucional.
Recomendaciones
A partir de los hallazgos obtenidos, se considera pertinente valorar la continuidad del dispositivo pedagógico como parte de una línea de trabajo formativa sostenida en el tiempo. Se sugiere extender su uso en estudiantes de sexto grado como etapa preparatoria al inicio del tercer ciclo de educación básica.
Es importante reconocer que la construcción y sistematización de esta experiencia no responde a una intervención inmediata, sino a un proceso prolongado de ajuste, observación y mejora continua en la práctica docente, lo que evidencia el compromiso personal y profesional. Se recomienda promover y capacitar a los docentes sobre el uso de la carpeta-portafolio, previo a su implementación.
Se recomienda diseñar instrumentos de seguimiento que permitan registrar la evolución de la organización académica, la comunicación y la argumentación estudiantil durante el uso de la carpeta portafolio.
Se propone extender esta línea de investigación a otras áreas de educación para analizar cómo el uso de la carpeta-portafolio puede adaptarse a diferentes contextos escolares.
Declaración de uso de inteligencia artificial. Durante el proceso de elaboración del presente artículo, se utilizó la herramienta ChatGPT (OpenAI, 2026) de manera limitada como apoyo para la revisión de redacción, organización de ideas y mejora de la coherencia textual. No se empleó para la generación de contenido científico, análisis de datos ni interpretación de resultados. El diseño de la investigación, el desarrollo teórico, el análisis y las conclusiones corresponden íntegramente al trabajo intelectual de la autora.
Referencias
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Anexos
Anexo: Se muestra evidencia fotográfica que contiene descripción del proceso de investigación.
Carpeta de clase del estudiante

Hoja de trabajo

Bitácora

Cronograma de parcial a estudiantes

Opinión de los estudiantes

Entrevistas

Evidencia documental por años 2023, 2024 y 2025
