TRABAJO DE REVISIÓN
Aplicaciones Potenciales de la
Microbiología Forense. Revisión narrativa.
Potential Applications of Forensic Microbiology. A Narrative Review.
Mireya Matamoros Zelaya 1: https://orcid.org/0000-0002-4082-7593 Carolina Inostroza 1: https://orcid.org/0000-0002-1176-9160 1Ministerio Público,
Dirección de Medicina Forense, Unidad de Investigación y Docencia,
Tegucigalpa, Honduras. 2 Universidad de los
Andes, Facultad de Odontología, Santiago de Chile, Chile. Correspondencia a: mireyam556@yahoo.com
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Palabras clave
Microbiología Forense, Tanatomicrobioma,
Microbioma humano, Necrobioma, Bioterrorismo, Intervalo postmortem, Medicina
legal.
Keywords
Forensic Microbiology, Tanatomicrobiome,
Necrobiome, Post-mortem Interval, Legal medicine, Bioterrorism, Human
microbiome.
Citar como
Matamoros M, Inostroza
C. Aplicaciones Potenciales de la
Microbiología Forense. Revisión narrativa. Rev. cienc. forenses Honduras. 2025;
11(2): 16-32 Doi:10.5377/rcfh.v11i2.22421
Historia del artículo
Recepción: 9 -1- 2026
Aprobación: 29 -04- 2026
Declaración de relaciones actividades financieras y conflictos de interés
Ninguna
Agradecimientos
A los revisores por fortalecer la calidad del
artículo.
Uso de
herramientas de IA
No declarado.
RESUMEN
Objetivo: Realizar una
revisión bibliográfica narrativa para exponer las generalidades de la
disciplina y las aplicaciones potenciales más relevantes de la microbiología en
el campo forense, enfatizando las relacionadas a la investigación del cálculo
del Intervalo postmortem, la investigación de causas de muerte y el
bioterrorismo.
Introducción: Hasta hace
pocos años la microbiología era muy poco reconocida como disciplina forense;
sus aplicaciones más frecuentes se
relacionaban a la identificación de agentes etiológicos de infecciones, en las investigaciones de bioterrorismo o en la
investigación de delitos sexuales entre otros;
fueron los avances en las metodologías analíticas como la secuenciación de última generación, la
genómica, la metagenómica, la
bioinformática y la inteligencia artificial, así como el impulso recibido por
el proyecto del microbioma humano, las que catapultaron las potenciales
aplicaciones de esta disciplina en el campo forense que van, desde la
identificación humana, hasta aplicaciones de geolocalización entre otras; sin
embargo, a pesar de los avances y aplicaciones potenciales, sus aplicaciones
prácticas , así como su implementación
en los casos reales no siempre son tan dinámicas, ya que se
presentan algunos desafíos para su utilización rutinaria.
Metodología: Se realizo una
revisión bibliográfica, en las bases de datos PubMed, Google académico labs,
Science direct; desde 1980 a 2026; utilizando una combinación de palabras clave
en inglés y español: Microbiología Forense, Tanatomicrobioma, Necrobioma,
Intervalo postmortem, Medicina legal, Bioterrorismo, Microbioma humano.
Resultados:
Se
seleccionaron 55 artículos a los que se tuvo acceso completo y seis sitios web
relevantes.
Conclusión:
La
microbiología forense es una poderosa herramienta que requiere de más
investigación, estandarización y validación de procedimientos, para su adopción
rutinaria en los entornos forenses, especialmente en Latinoamérica y en las
aplicaciones relacionadas al cálculo del Intervalo postmortem y en la
investigación de causas de muerte.
ABSTRACT
Objective:
To
conduct a narrative literature review to present the general aspects of the
discipline and the most relevant potential applications of microbiology in the
forensic field, emphasizing those related to the investigation of Postmortem
Interval calculation, the investigation of causes of death, and bioterrorism.
Introduction: Until
a few years ago, microbiology was not widely recognized as a forensic
discipline; its most frequent applications were related to the identification
of etiological agents of infections, in bioterrorism investigations, or in the
investigation of sexual offenses, among others. Advances in analytical
methodologies such as next-generation sequencing, genomics, metagenomics,
bioinformatics, and artificial intelligence, as well as the impetus provided by
the Human Microbiome Project, catapulted the potential applications of this
discipline in the forensic field, ranging from human identification to
geolocation applications, among others. However, despite the advances and
potential applications, its practical applications and implementation in real-world
cases are not always so dynamic, as some challenges arise for its routine use.
Methodology: A literature review was
conducted in the PubMed, Google Scholar Labs, and ScienceDirect databases,
covering the period from 1980 to 2026, using a combination of English and
Spanish keywords: Forensic Microbiology, Thanatomicrobiome, Necrobiome, Postmortem
Interval, Legal Medicine, Bioterrorism, Human Microbiome.
Results: Fifty-five articles with full
access and six relevant websites were selected.
Conclusion: Forensic microbiology is a
powerful tool that requires further research, standardization, and validation
of procedures for its routine adoption in forensic settings, especially in
Latin-American and applications such as calculating the postmortem interval and
investigating causes of death.
INTRODUCCIÓN
Se
entiende como microbiología forense a la aplicación del estudio de los
microorganismos para resolver asuntos legales; también se define como “la
disciplina científica dedicada a analizar evidencia de bioterrorismo, bio
crimen, o una liberación involuntaria de microorganismos o toxinas con fines de
atribución” 1.
La microbiología
forense es una disciplina que combina las técnicas de identificación de
microorganismos, tradicionales y moleculares, la epidemiología, así como la
ómica (genómica, proteómica, transcriptómica y metabolómica); el aprendizaje
automático y profundo, entre otras. Y pese a que es una disciplina
relativamente reciente en el área forense, sus aplicaciones potenciales son
extensas y van en aumento. Sin embargo, pesar de sus potencialidades aún se
requiere de más investigación al respecto, para que sea una herramienta
aplicable de manera rutinaria en los laboratorios forenses.
Esta
revisión expone las generalidades de la disciplina, enfatizando las
relacionadas a la investigación del cálculo del Intervalo Postmortem (IP),
en la investigación de causas de muerte y del bioterrorismo.
METODOLOGÍA
Se
realizó una revisión en las bases de datos PubMed, Google académico y Science
Direct, desde 1980 a 2026; de publicaciones que abordan las aplicaciones de la
microbiología en el campo forense, utilizando las palabras
clave y sus combinaciones, tanto en inglés como en español: Microbiología
Forense, Tanatomicrobioma, Necrobioma,
Intervalo postmortem,
Medicina legal, Bioterrorismo, Microbioma humano.
Se
consideraron artículos originales, artículos de revisión, informes de casos,
artículos en español e inglés y a los que se tuvo acceso completo, no se
incorporaron en esta revisión artículos no relacionados a los objetivos,
repetitivos o no relevantes. Asimismo, se consultaron páginas web relevantes
para el desarrollo de la temática.
Se
identificaron más de 20.000 artículos relacionados con el término
“microbiología forense” en las bases de datos consultadas: (11,545 en pubmed,
7621 en Science direct y 40 artículos en Google Académico labs). Tras la
revisión y cruce de títulos, revisión de resúmenes y disponibilidad de texto
completo, se seleccionaron 55 artículos, los cuales abordan principalmente
aplicaciones de la microbiología forense en el cálculo del Intervalo postmortem,
la determinación de causas de muerte y la investigación de bioterrorismo. Se
consultaron además otros artículos y sitios web para contextualizar de manera
más clara las aplicaciones a desarrollar en la revisión, seleccionándose seis
fuentes adicionales.
La selección de
los artículos se realizó en base a la contextualización y uso potencial en la
práctica forense de las aplicaciones más relevantes seleccionadas para este
artículo. Debido a la gran cantidad de artículos publicados en la temática; se
optó por una revisión narrativa para resumir de manera clara y sencilla las
principales aplicaciones de la microbiología en el campo forense y su capacidad
de incorporación en el trabajo rutinario.
PROGRESIÓN
DE LA DISCIPLINA
Comúnmente
se asocia a la microbiología, con el estudio de los microorganismos para
entender sus características, funciones biológicas, mecanismos de patogenicidad
y resistencia, especialmente en el área clínico-epidemiológica e industrial,
sin embargo, es importante considerar que en el campo forense este mismo
conocimiento se aplica siguiendo las reglas de la investigación criminalística
y de identificación, con fines de atribución. Actualmente las aplicaciones de
la microbiología forense son diversas, destacando aquellas en las que las
metodologías de abordaje rutinario muestran limitaciones, como:
1.-La
identificación humana: Las investigaciones indican que albergamos una
microbiota personal que esta influenciada por características como el sexo, la
raza, el estado de salud, entre otras. Esta además se configura mediante el
intercambio con el entorno en procesos de adquisición y transmisión definidos.
Se considera que el microbioma personal podría constituir una especie de huella
digital, lo que facilitaría su aplicación forense, como herramienta de
identificación alternativa a los estudios de ADN, siendo su abundancia relativa
con respecto al ADN una ventaja frente a este; por lo que se estima que, podría
ser útil, especialmente en los casos en los que no es posible recuperar ADN 2-4.
2.-En
el rastreo de microorganismos: como en el bioterrorismo o en los casos en que
los microorganismos son utilizados como bioarmas, por ejemplo, el conocido caso
del Dr. Richard Schmidt acusado de la transmisión deliberada del virus de
inmunodeficiencia humana (VIH) para causar la muerte de su amante5.
3.-En
el estudio de causas de muerte y muerte súbita asociada a microorganismos: la
microbiología postmortem es una herramienta específica que puede
proporcionar apoyo crucial para la determinación de la causa de la muerte, ya
sea mediante el abordaje con métodos tradicionales enfocado al aislamiento de
los microorganismos o con los enfoques moleculares y los estudios del
microbioma 6,7.
4.-Para
descartar muertes con responsabilidad profesional: ya sea las asociadas a
infecciones no detectadas antemortem, o las adquiridas
intrahospitalariamente por negligencia en el manejo de los pacientes 7.
Fernández-Rodríguez y cols.8, describen que “los principales motivos
médico-legales de solicitud de análisis microbiológico en la autopsia forense
son”:
·La muerte
inesperada en el adulto, con sospecha de origen infeccioso;
·La muerte
súbita infantil (MSI);
·La
investigación de supuesta mala praxis por sospecha de infección hospitalaria;
·La muerte
cardíaca en la que se sospecha una “miocarditis viral”.
5.-
En el cálculo del Intervalo Postmortem: las comunidades
bacterianas son parte esencial del proceso de descomposición cadavérica, además
su persistencia, abundancia, sumado a los avances tecnológicos en el área
molecular y la inteligencia artificial, perfilan el uso de la microbiología
forense postmortem como un análisis que fortalece otros enfoques
aplicados actualmente en el cálculo del IP 9.
6.-En
la identificación de tejidos y fluidos: las comunidades
microbianas pueden proporcionar evidencia de contactos humanos y sus fluidos
corporales. La distribución del microbioma difiere según la parte del cuerpo
(boca, vagina, intestino, piel etc.), sumado a la persistencia y abundancia de
las muestras; por lo que el estudio del microbioma se postula como una
herramienta con gran potencial en las ciencias forenses 10-12.
7.-En
la inferencia de la geolocalización: la geolocalización conecta a un
individuo con un lugar o ubicación; la composición de la microbiota varía según
la ubicación geográfica, al clima, las precipitaciones, la altitud, el suelo,
la alimentación y las fuentes de energía del entorno, entre otros; por lo
tanto, la microbiota específica que compone una zona determinada podría
vincular a una persona o un objeto con un lugar específico. El microbioma es
sitio especifico, modelos desarrollados con inteligencia artificial indican
que, al combinar la información del microbioma con evidencia de otras fuentes,
es posible identificar la ubicación real 10-15.
8.-En
la investigación de delitos sexuales: el estudio de microorganismos como Neisseria
gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis, así como el VIH y el
virus del herpes (1 y/ó 2) forman parte de los protocolos de atención de
las víctimas en algunos países; así como la detección de parásitos de transmisión
sexual como Tichomonas vaginalis, Entamoeba histolytica, entre
otros16; teniendo la microbiología forense su utilidad más realista
en los casos de delitos sexuales contra los niños.
La
aplicación de los estudios del microbioma en las investigaciones forenses es
prometedora, especialmente en la investigación de los delitos sexuales; ya que
la composición de la microbiota es distinta para cada individuo y varía en
función del sitio anatómico estudiado17-21. Durante las relaciones
sexuales con penetración, con y sin el uso de condón, hay un intercambio de
microorganismos3,20,21, lo que permitiría identificar el microbioma
de los participantes.
La microbiología forense ha evolucionado significativamente
en las últimas dos décadas, principalmente debido al desarrollo de técnicas
moleculares como la secuenciación de ADN, la metagenómica y el análisis
bioinformático. Sin embargo, el interés para fines legales de los
microorganismos nace con el hombre mismo; el registro más antiguo que se tiene
del uso de los microorganismos como armas, proviene de una serie de textos
hititas, que data de 1500 AC, los cuales enviaron carneros infectados, con
tularemia causada por la bacteria Francisella turalensis, a sus enemigos22.
Pese a que desde los años 90´s se publicaron casos en los cuales se aplicó el
estudio de microorganismos para resolver casos forenses5, 23, estas
primeras investigaciones aplicando la microbiología forense se centraron en
establecer la patogenicidad y la causa de muerte tanto en personas como en
animales.
A
partir del año 2001, tras los ataques con Bacillus anthracis en Estados
Unidos, surgió la necesidad de establecer una disciplina científica orientada a
la atribución de agentes biológicos en contextos criminales o terroristas. Se
expuso la necesidad de crear una disciplina denominada “Microbiología Forense”,
por lo que, a través del Buro Federal de Investigación (FBI), de Estados
Unidos, creó el 29 de julio de 2002 el Grupo de Trabajo Científico sobre
Genética y Ciencia Forense Microbiana (SWGMGF) que agrupo científicos de
diversas disciplinas del gobierno, la academia y el sector privado, cuyo
objetivo principal fue sentar las bases para desarrollar y conceptualizar la
disciplina1,24,26.
Posteriormente,
el Proyecto del Microbioma Humano, iniciado en 2007 permitió comprender la
diversidad microbiana humana y su posible aplicación en identificación forense
y análisis de evidencia biológica27.
¿QUÉ SE ENTIENDE POR
MICROBIOMA HUMANO?
El concepto de
microbioma humano engloba distintas perspectivas (definiciones ecológicas,
definiciones dependientes del huésped, definiciones genómicas o basadas en los
métodos, entre otras etc.)28, en esta revisión utilizaremos el
sugerido por Joshua Lederberg, quien acuñó el término "microbioma”, para
significar el conjunto de secuencias genómicas de la comunidad ecológica de
microorganismos comensales, simbióticos y patógenos que comparten nuestro
espacio corporal26; incluyendo protozoos ,hongos, bacterias, y
virus, que componen la microbiota5, así como su actividad (elementos
estructurales, metabolitos/moléculas señales y las condiciones ambientales
circundantes).
La
microbiota es el conjunto de microorganismos “vivos” que conviven en un área
definida27. Se estima que el número de bacterias que habitan el
cuerpo humano es 10 veces mayor que el número de células, sin embargo, hasta
antes del proyecto “microbioma humano”, era muy poco lo que se conocía de la
microbiota y su relación con la salud y la enfermedad" 28.
El
enfoque tradicional del estudio de las bacterias, se centraba en las patógenas
o en las de interés comercial, no obstante, los estudios han desvelado que las
bacterias que colonizan la superficie y el interior de nuestro cuerpo son
esenciales para la vida y que la identidad y el grado de diversidad de la
microbiota en un mismo individuo varía de una persona a otra. Con los métodos
tradicionales, más del 80% de los microorganismos no podían cultivarse y/o
aislarse, fueron los avances tecnológicos en la secuenciación del ADN y el
desarrollo de la metagenómica los que hicieron posible el análisis del
microbioma humano29.
De
la información obtenida del estudio del microbioma humano e investigaciones
posteriores se resumen algunos hallazgos que impulsaron la adopción de la
microbiología como una disciplina con amplias aplicaciones en el campo forense:
·Cada ser humano
porta su propio conjunto, “individual” de microbios, que se adquieren temprano
en la vida, difieren entre entornos y poblaciones, y pueden persistir durante
años 30,31.
·La diversidad microbiana
se manifiesta de manera diferente en diferentes nichos ecológicos del cuerpo:
Piel, intestino, boca, vagina etc. 17, 30.
·La microbiota
ambiental puede ser sitio especifica; la ubicación geográfica, es más
importante que el tipo de suelo para determinar la composición de la comunidad
microbiana: las comunidades del mismo sitio, pero de diferentes tipos de suelo,
aunque significativamente diferentes entre sí, tienen muchas más similitudes
entre sí que las comunidades del mismo tipo de suelo, pero de diferentes sitios
geográficos 17.
·El microbioma
humano puede moldear la ecología microbiana de diferentes lugares p. ej.,
hogares, oficinas y ciudades. El microbioma tiene una dinámica de
“transmisión”, la relación entre las bacterias del microbioma cutáneo humano y
el microbioma de superficies u objetos, puede rastrearse 3.
·El microbioma
humano es un sistema altamente dinámico que se altera por múltiples factores,
incluyendo los componentes espaciales y temporales, y que están asociados a
factores como la edad, el sexo, los hábitos de vida, la ubicación geográfica,
la ocupación o la interacción con otras personas, animales y entornos3,32,33.
APLICACIONES DE
LA MICROBIOLOGÍA FORENSE EN CÁLCULO DEL INTERVALO POSTMORTEM
Los estudios
revisados indican que las comunidades microbianas asociadas a los cadáveres
siguen patrones de sucesión relativamente predecibles durante el proceso de
descomposición34, 35.
El
microbioma postmortem es la comunidad de microorganismos procariotas y
eucariotas asociados con la descomposición, busca comprender como evolucionan
las comunidades microbianas internas y externas después de la muerte. El
estudio del microbioma postmortem se puede dividir en dos componentes
principales 18, 36-40:
-El
tanatomicrobioma que es el estudio de los microbios que colonizan los órganos y
orificios internos después de la muerte, caracteriza la dinámica microbiana
dentro de los órganos humanos internos.
-El
necrobioma (comunidad microbiana epinecrótica), compuesto por microorganismos
que residen o se desplazan en la superficie (p. ej., tejidos epiteliales
superficiales, membranas mucosas orales y orificios distales del tracto
digestivo) de cadáveres en descomposición; se relaciona específicamente con las
comunidades microbianas superficiales asociadas con un cadáver humano
Diversos
trabajos experimentales han demostrado que la composición del tanatomicrobioma
y del necrobioma cambia de manera dependiente del tiempo, lo que ha llevado a
proponer el concepto de "reloj microbiano" para estimar el IP. Sin
embargo, la mayoría de los estudios han sido realizados en modelos animales o
en condiciones experimentales controladas, lo que limita su aplicación directa
en casos forenses reales 33, 34.
La
descomposición humana, es el resultado de los procesos de descomposición
interna y su interrelación con la microbiota ambiental, la sucesión microbiana
sigue una línea de tiempo predecible, con cambios de aerobios facultativos en
la autolisis a anaerobios obligados (como Clostridium spp y
Bacteroides spp) durante la etapa enfisematosa; seguidos de anaerobios
mixtos y la interacción con taxones
asociados al suelo en la descomposición activa y avanzada, y microbios
degradadores de queratina y colágeno en la etapa de la reducción y
esqueletización 18,34,36-38.
Tras
la muerte, debido al cese de la actividad del sistema inmune, los
microorganismos presentes en el tracto gastrointestinal pueden invadir no solo
los tejidos y órganos circundantes, sino también desplazarse a través de los
sistemas circulatorio y linfático, iniciando el proceso de descomposición en un
entorno rico en nutrientes, mediado por la autólisis tisular. A medida que
avanza la descomposición, la diversidad de las comunidades microbianas
disminuye, produciéndose una transición de una comunidad de bacterias aeróbicas
a una comunidad de bacterias anaeróbicas18, 39.
El
tanatomicrobioma de ciertos órganos no se ve afectado inmediatamente por
microorganismos asociados al intestino que proliferan rápidamente después de la
muerte humana, Tuomisto y Col. 40; demostraron que los órganos
internos como el hígado y el líquido pericárdico permanecen estériles hasta
cinco días después de la muerte. A medida que un cuerpo humano se descompone,
los microbios proliferan en la sangre, el bazo, el hígado, el corazón y el
cerebro de una manera dependiente del tiempo; por lo tanto, la presencia y
cantidad de microorganismos variarán según el respectivo órgano y el IP. A
medida que el cuerpo humano se descompone, el tanatomicrobioma dentro de los
órganos internos cambia a medida que avanza el tiempo18, 39.
Las
aplicaciones del estudio de la microbiota presenta ventajas en relación a los
cálculos del IP basados en la entomología y se estima que es aplicable y
factible, siempre y cuando se trabaje con protocolos estandarizados no solo en
la toma de muestras (tendentes a disminuir la contaminación), sino en su
interpretación 25,41. Sin embargo, cuando se trata de los estudios
del microbioma en el cálculo del IP, aunque son prometedores y tienen un enorme
potencial, su aplicación práctica se ve limitada por el hecho que los estudios
ómicos y las herramientas de aprendizaje profundo no están disponibles en la
mayor parte de los institutos forenses por tanto su alcance aún es limitado.
Las aproximaciones al momento no han trascendido el campo experimental y se requiere
más investigación en entornos ambientales con un alto nivel de biodiversidad ya
que los cálculos del IP difieren de acuerdo al microhábitat estudiado; se
requiere más investigación acerca de la influencia de factores ambientales, de
composición del hábitat entre otros factores.
APLICACIONES DE
LA MICROBIOLOGÍA FORENSE EN EL ESTUDIO DE LAS CAUSAS DE MUERTE
Un
aislamiento no necesariamente es indicativo de causalidad (etiología). Pese a
esto, los estudios microbiológicos cada vez son más aceptados y utilizados como
bioindicadores de la causa de muerte, su aplicación es especialmente útil en
casos donde se sospecha sepsis, infecciones del sistema nervioso central, infecciones cardiacas, muerte inexplicada o en la
sospecha de infecciones no diagnosticadas y tienen relevancia especialmente
cuando los resultados se correlacionan con los hallazgos de la autopsia, de la
bioquímica postmortem y los hallazgos histopatológicos31,41-46,
o cuando se identifican marcadores microbianos específicos en ciertas causas de
muerte como por ejemplo en la asfixia por sumersión o en algunas intoxicaciones
28,46-48.
Cammatti
y cols 48, propusieron, para la interpretación de los análisis
microbiológicos postmortem para la atribución de la causa de muerte, el
flujo de trabajo que se muestra en la figura 1.

Figura
1: Flujo de trabajo en las investigaciones microbiológicas
postmortem, tomado de Camatti y cols.48.
En
general se recomienda la recolección de muestras de al menos dos sitios de
muestreo diferentes como el procedimiento estándar en los casos en que se
presuma una infección y se estima que si se recupera un cultivo puro de los
fluidos corporales obtenidos en la autopsia, esto es sugestivo de una infección
antemortem, mientras que un perfil mixto podría indicar una invasión postmortem. Múltiples cultivos postmortem de
diferentes sitios de muestreo aumentan la probabilidad de identificar el agente
etiológico de la infección antemortem49.
BIOTERRORISMO
Las armas
biológicas diseminan organismos o toxinas causantes de enfermedades para dañar
o matar a seres humanos, animales o plantas. La bio-guerra es el uso
intencional de agentes biológicos, como armas en escenarios de guerra o
bio-guerra, en este contexto las armas biológicas pueden utilizarse en la
infección de ganado o productos agrícolas para causar escasez de alimentos y
pérdidas económicas o la creación de catástrofes medioambientales; cuando el
ataque es contra una población civil hablamos de “Bioeterrorismo”. Los
microorganismos o sus toxinas se utilizan frecuentemente para cometer
bio-delitos, ya sea utilizándolos para causar una enfermedad; matar, debilitar
o causar pánico en un individuo específico o un grupo limitado de individuos,
para asesinatos políticos, o los motivados por razones personales como
venganza, celos o el deseo de obtener ganancias monetarias mediante extorsión22,50-52.
En
el contexto del bioterrorismo, la microbiología forense se centra en la
identificación, caracterización y atribución de los agentes biológicos
utilizados. La literatura destaca el desarrollo de metodologías moleculares
capaces de diferenciar cepas microbianas y rastrear su origen, lo que resulta
fundamental para la investigación criminal y la atribución de responsabilidad.
No obstante, los autores coinciden en que este campo requiere una estrecha
colaboración entre microbiología, epidemiología y criminalística 50-52.
El
uso de los microbios como armas de guerra es tan antiguo como la humanidad y la
historia registra varios programas de desarrollo de armas biológicas:
En
el marco de la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945), y coincidiendo en
parte con la II Guerra Mundial, el Ejército Imperial Japonés desarrolló un
ambicioso programa de investigación de armas biológicas y químicas, poniendo en
marcha experimentos a gran escala con seres humanos, acciones planificadas y
lideradas por el microbiólogo Shirō Ishii 53.
Durante
la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el programa estadounidense de armas
biológicas comenzó de forma oficial en 1943 bajo el gobierno de Frankin D.
Roosevelt, programa que fue cerrado posteriormente por el presidente Nixon52.
En Europa se documentó que Alemania y Francia desarrollaron programas de
bioarmas.
En
el 2001 Estados Unidos fue víctima de un ataque utilizando B. Anthracis,
lo que puso en debate la necesidad de contar con laboratorios microbiológicos
con un enfoque forense y modelar la disciplina1,25.
Los
agentes biológicos que se pueden usar como armas, se clasifican en tres
categorías según su facilidad de diseminación o transmisión, tasa de
mortalidad, perturbación social, preparación de salud pública y requisitos de
planificación de salud pública 54.
Entre
los patógenos y toxinas de interés se describen:
1. Bacterias: Bacillus anthracis, Burkholderia
mallei, Burkholderia pseudomallei, Brucella melitensis, Brucella suis,
Clostridium botulinum, Francisella tularensis, Yersinia pestis, Coxiella
burnetti, Mycoplasma capricolum, Mycoplasma mycoides.
2. Virus: Virus de la fiebre del Valle del Rift,
Virus de la peste bovina, Virus Nipah, Virus de la fiebre catarral maligna,
Virus de la enfermedad de Newcastle, Virus de Akabane, Virus de la gripe aviar,
Virus de la peste porcina africana, Virus del Ébola, Virus de la estomatitis
vesicular, Virus de la enfermedad vesicular porcina, Virus de la encefalitis
equina venezolana, Virus de la encefalitis japonesa, Virus Hendra, Virus de la
viruela caprina, Virus de la fiebre aftosa, Virus de la lengua azul, Virus de
la viruela del camello, Virus de la peste porcina clásica, Virus de la
encefalitis equina del este.
3. Hongos: Coccidioides immitis.
4. Toxinas: Abrina, toxina Shiga, aflatoxina,
toxina botulínica, toxina épsilon de Clostridium perfringens,
conotoxina, diacetoxiscirpenol (DAS), ricina, saxitoxina, tetrodotoxina,
enterotoxina estafilocócica, toxina T-2, toxina de Clostridium botulinum.
El
bioterrorismo tiene un alto potencial destructivo; desde el punto de vista de
la microbiología forense el mayor reto es establecer la fuente del bio agente y
asociarlo con los perpetradores, (atribución); para lo cual se requiere no solo
conocimientos en las metodologías de detección de los microorganismos o sus
microbiomas, sino también de entrenamiento específico en criminalística e
investigación criminal que permita
establecer el nexo causal y su atribución (científica y legal), así como de un
marco jurídico adecuado no solo nacional, sino también internacional55.
Un reto
importante para la microbiología forense es diferenciar entre un brote, una
liberación accidental o una intencional. Por lo cual se requiere más
capacitación e investigación; así como el fortalecimiento de la capacidad de
respuesta en los países indistintamente de los ingresos de estos, ya que como
quedo evidenciado en la recién pasada pandemia Covid-19, la capacidad instalada
especialmente en las redes de laboratorio fue crucial para abordar la pandemia.
DISCUSIÓN
Los estudios revisados indican que la microbiología
forense constituye un campo emergente dentro de las ciencias forenses,
impulsado principalmente por el desarrollo de herramientas moleculares como la
secuenciación masiva, la metagenómica y el análisis bioinformático. Estas
tecnologías han permitido caracterizar comunidades microbianas humanas,
animales y ambientales con un nivel de resolución previamente imposible,
abriendo nuevas posibilidades para su aplicación en la investigación criminal.
Las investigaciones y aplicaciones potenciales de la microbiología
forense van en aumento, no obstante, sus aplicaciones prácticas en los casos
reales no siempre son tan dinámicas, ya que se presentan algunos desafíos para
su utilización rutinaria36, 41, 56-60.
En el Intervalo Postmortem (IP)
Uno de los campos más prometedores de aplicación
de la microbiología forense es la estimación del IP, mediante el análisis de
las comunidades microbianas asociadas al proceso de descomposición. Los
estudios revisados indican que el tanatomicrobioma y el necrobioma siguen
patrones de sucesión relativamente predecibles a lo largo del tiempo, lo que ha
llevado a proponer el concepto de “reloj microbiano” como herramienta potencial
para estimar el IP.
No obstante, la aplicación de estos enfoques en la práctica forense aún
presenta limitaciones importantes. La mayoría de los estudios se han realizado
en modelos experimentales o en condiciones ambientales controladas, lo que
dificulta extrapolar los resultados a escenarios forenses reales, donde
intervienen múltiples factores ambientales como temperatura, humedad,
biodiversidad microbiana del entorno y características del sustrato. Por ello,
se requieren más investigaciones en diferentes contextos geográficos y
ambientales para validar estos modelos.
Determinación
de la causa de muerte
En
el abordaje clásico de la microbiología forense orientado al aislamiento de
microorganismos durante la autopsia, la interpretación de los hallazgos
microbiológicos continúa siendo compleja. A diferencia de la microbiología
clínica, las investigaciones forenses deben abordar cuestiones relacionadas con
la causalidad, el tiempo y la responsabilidad legal, muchas veces en ausencia
de antecedentes clínicos antemortem. En este contexto, la detección de
microorganismos no necesariamente implica una relación causal con la muerte ni
constituye evidencia concluyente de infección antemortem40.
En este
contexto, la detección de microorganismos no necesariamente implica una
relación causal con la muerte ni constituye evidencia concluyente de infección antemortem40.
Factores como la translocación bacteriana postmortem, la contaminación
durante la toma de muestras o el tratamiento antibiótico previo al
fallecimiento pueden dificultar la interpretación de los resultados
microbiológicos. Por ello, los análisis microbiológicos deben interpretarse de
manera integrada con los hallazgos de autopsia, los estudios histopatológicos,
la bioquímica postmortem y los antecedentes médico-legales del caso.
Diversos
estudios sugieren que las comunidades microbianas presentan características
particulares dependiendo del entorno geográfico, lo que podría permitir asociar
personas u objetos con determinadas ubicaciones, por lo que sus aplicaciones en
la investigación criminal y en la determinación de la manera de muerte, tiene
potencial. Sin embargo, este enfoque enfrenta importantes desafíos:
A diferencia de los marcadores genéticos como el
ADN que es relativamente estable, el microbioma es altamente dinámico y se ve
influenciado por múltiples factores intrínsecos del individuo (estado de salud,
edad, estilo de vida) y extrínsecos (entorno, clima, tipo de sustrato o
interacción con otras personas). Asimismo, la microbiota ambiental presente en
los sustratos puede interferir con la identificación de fluidos corporales
basada en el microbioma, lo que dificulta la atribución precisa de la fuente,
especialmente en escenarios con mezclas microbianas 61.
Limitaciones
actuales y perspectivas futuras
A pesar de su
potencial, la microbiología forense enfrenta diversas limitaciones que
dificultan su aplicación rutinaria en el ámbito judicial. Entre ellas destacan
la falta de protocolos estandarizados para la toma y análisis de muestras, la
variabilidad del microbioma humano y ambiental, la necesidad de infraestructura
tecnológica avanzada y la escasez de bases de datos microbiológicas
comparativas.
Asimismo,
varias aplicaciones descritas requieren metodologías analíticas complejas,
herramientas bioinformáticas y modelos basados en inteligencia artificial que
no están disponibles en la mayoría de los institutos forenses, especialmente en
países de ingresos medios o bajos. Además, aún existen pocos estudios que
aborden aspectos éticos, la aceptabilidad jurídica y la presentación de este
tipo de evidencia en los tribunales.
Pese a estas limitaciones, el potencial de la microbiología forense es
incuestionable. La enorme cantidad de material microbiano presente en el cuerpo
humano y en el ambiente, así como su persistencia en diversos sustratos, ofrece
nuevas oportunidades para la identificación de contacto entre personas, objetos
y lugares, incluso en escenarios donde otros indicios biológicos han sido
eliminados.
Las investigaciones futuras deberán centrarse en el desarrollo de
protocolos estandarizados de muestreo, la creación de bases de datos
microbiológicas de referencia y la validación de modelos predictivos en
diferentes contextos ambientales.
Será
fundamental evaluar la aceptabilidad legal de este tipo de evidencia en los
sistemas judiciales y fortalecer la colaboración interdisciplinaria entre
microbiología, bioinformática, medicina legal y criminalística.
Las
aplicaciones del microbioma más ampliamente descritas en la literatura, aunque
prometedoras, enfrentan varios obstáculos que deben considerarse e investigarse
más a fondo antes que pueda cumplir sus promesas actuales de convertirse en una
parte integral del conjunto de herramientas forenses en el futuro.
CONCLUSIONES
La
microbiología forense representa una poderosa herramienta con un gran potencial
para fortalecer la investigación médico-legal y criminalística. No obstante, se
requiere mayor investigación, estandarización y validación de los
procedimientos antes de su incorporación rutinaria en los laboratorios
forenses, especialmente en contextos latinoamericanos donde existen importantes
diferencias ambientales, epidemiológicas y de infraestructura instalada.
Asimismo, resulta fundamental fortalecer los procesos de recolección de
muestras biológicas, particularmente en personas fallecidas, ya de por sí
limitadas, así como mejorar los criterios de interpretación de los resultados
microbiológicos para fines de atribución en el ámbito judicial.
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