Revista Ciencias de la Salud y Educación Médica

ISSN: 2523-0042

Volumen: 8 | Número:12 | Año: 2025 | Fecha: Jul. - Dic.

Recibido: 20-03-25 | Aceptado: 13-10-25

DOI:10.5377/rcsem.v8i12.21698

Atención integral en el Adulto Mayor, valoración geriátrica integral

Comprehensive care in the Elderly, comprehensive geriatric assessment

 

RESUMEN

La Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere que el vivir más años representa oportunidades para ampliar y aportar socialmente, con alcances positivos para mantener una calidad de vida satisfactoria. La revisión bibliográfica tuvo por objetivo fortalecer la atención en salud en el primer nivel de atención en el adulto mayor, teniendo como punto de partida la evaluación geriátrica integral centrada en la persona para el diseño de un plan individualizado preventivo, terapéutico y rehabilitador, con el fin de lograr mayor nivel de independencia y calidad de vida del anciano en el ámbito de atención primaria. El método de revisión se dio mediante la búsqueda electrónica en plataformas académicas de los artículos sobre los instrumentos más utilizados en la atención primaria durante la evaluación geriátrica integral en los dominios nutricional, capacidad funcional, cognitiva, afectiva y social. En la revisión se pudieron identificar algunos instrumentos de valoración geriátrica integral en la atención de adultos mayores, como la Miniencuesta Nutricional del Anciano (MNA)- Formato Corto, el índice de Katz, el índice de Lawton, la prueba de detección cognitiva leve (MiniCog), la Escala de Depresión Geriátrica de Yesavage de 15 ítems y la Escala de Recursos Sociales. En conclusión, la valoración geriátrica integral es una herramienta que en el primer nivel de atención y a nivel comunitario facilita el abordaje multidisciplinario y centrado en el adulto mayor lo que fortalece la calidad de la atención en salud. Permite evaluar todas las dimensiones relevantes para su salud e identifica apropiadamente factores de riesgo de condiciones de incapacidad y dependencia funcional, deterioro cognitivo, riesgo de depresión, riesgo de desnutrición y de interacciones sociales deterioradas. Además, establecer acciones de promoción y educación para un envejecimiento activo y saludable

Palabras Clave:

Evaluación geriátrica, envejecimiento, depresión.

ABSTRACT

The World Health Organization states that living longer presents opportunities to expand and contribute socially, with positive implications for maintaining a satisfactory quality of life.This literature review aimed to strengthen primary healthcare for older adults, using person-centered comprehensive geriatric assessment as a starting point for designing individualized preventive, therapeutic, and rehabilitative plans. The goal was to achieve greater independence and quality of life for older adults within the primary care setting. The review method involved an electronic search of academic platforms for articles on the most commonly used instruments in primary care during comprehensive geriatric assessments in the areas of nutrition, functional capacity, cognitive ability, affective capacity, and social outcomes. The review identified several comprehensive geriatric assessment tools for older adults, such as the Mini Nutritional Survey of the Elderly (MNA)–Short Form, the Katz Index, the Lawton Index, the Mild Cognitive Screening Test (MiniCog), the 15-item Yesavage Geriatric Depression Scale, and the Social Resources Scale. In conclusion, comprehensive geriatric assessment is a tool that, at the primary care level and in the community, facilitates a multidisciplinary and patient-centered approach, thus strengthening the quality of healthcare. It allows for the evaluation of all relevant dimensions of older adults’ health and appropriately identifies risk factors for disability and functional dependence, cognitive decline, depression, malnutrition, and impaired social interactions. Furthermore, it enables the establishment of promotional and educational actions for active and healthy aging.

Key Words:

Geriatric evaluation, aging, depression.


INTRODUCCIÓN

La Organización Mundial de la Salud (OMS)1 hace referencia que en el año 2030 una de cada seis personas tendrá 60 años o más. En el año 2050, la población mundial de las personas en esa franja de edad se habrá duplicado (2100 millones). Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones. Las mujeres suelen vivir más que los hombres. En 2017, las mujeres representaban el 54% de la población mundial de 60 años o más, y el 61% de la población de 80 años o más, razón por la cual entre el año 2020 y 2025, la esperanza de vida de las mujeres al nacer sería de tres años mayor que la de los hombres. Este cambio en la distribución de la población de los países hacia edades más avanzadas se conoce como envejecimiento de la población.

En cuanto al perfil demográfico de Nicaragua, el Instituto Nacional de Información y Desarrollo (INIDE, 2021)2 reporta que existen 492,207 personas adultas (mayores de 60 años), que representa el 8 % de la población total, previéndose un aumento a 9.7% en los próximos tres años ya que, la esperanza de vida al nacer es de 73.66 años en los varones y 79.78 años en mujeres. Actualmente, el país presenta una estructura poblacional joven, sin embargo, ha iniciado un proceso de envejecimiento, producto de los cambios en las tasas de fecundidad, mortalidad y migraciones en los últimos treinta años. Pese a que el envejecimiento de la población en Nicaragua no es aún acentuado, se tiene que considerar que es un hecho irreversible, tiene un peso mayormente femenino y urbano como resultado del proceso de urbanización.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS)3, define la capacidad funcional como la combinación de atributos relacionados con la salud que permiten a una persona realizar las actividades importantes para ellas”. La capacidad funcional se compone de la capacidad intrínseca, que incluye las capacidades físicas y mentales del adulto mayor, resultante de las interacciones con el entorno.

En este contexto, la OMS4 refiere que el envejecimiento saludable es “el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez” e implica mantener y mejorar la capacidad funcional a través de estilos de vida saludables que contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental de los adultos mayores. Así mismo, postula que en la vejez pueden estar presente afecciones más comunes como la pérdida de audición, errores de refracción, dolores de espalda y cuello, osteoartritis, neumopatías obstructivas crónicas, diabetes, depresión y la demencia. Además, se caracteriza por la aparición de varios estados de salud complejos que se conocen por el nombre de síndromes geriátricos. Es decir, si estos años adicionales están dominados por la mala salud, el aislamiento social o la dependencia de cuidados, las implicaciones para las personas mayores, para los cuidadores y para el conjunto de la sociedad son mucho más negativas.

Lo expuesto anteriormente, fundamenta la importancia de la valoración geriátrica integral en la atención en salud del adulto mayor dado que, el envejecimiento humano implica cambios anatómicos, metabólicos y fisiológicos, así mismo, cambios sociales, afectivos y mentales; influenciados por los estilos de vida no saludables, la presencia de enfermedades crónicas y las relaciones sociales deterioradas, pueden causar el incremento de riesgos para la salud.

El objetivo del presente estudio fue fortalecer la atención de salud en el primer nivel de atención en el adulto mayor, teniendo como punto de partida la evaluación geriátrica integral centrada en la persona para el diseño un plan individualizado preventivo, terapéutico y rehabilitador, con el fin de lograr mayor nivel de independencia y calidad de vida en este grupo de población. De ahí la apremiante labor de presentar esta revisión bibliográfica narrativa, con búsqueda sistemática de los principales instrumentos de valoración geriátrica, según la evidencia científica disponible.

METODOLOGÍA

La revisión bibliográfica narrativa se realizó mediante la búsqueda electrónica de artículos publicados sobre instrumentos de valoración geriátrica más utilizados en la atención en salud del adulto mayor, en plataformas académicas Dialnet, LILACS, PubMed y SciELO. Los descriptores MeSH (Medical Subject Heading) fueron: evaluación geriátrica, envejecimiento y depresión.

Los criterios de inclusión fueron estudios con personas de 60 años o más, estudios de investigación con diseño de métodos cuantitativos y guías de práctica clínica que abordaron la valoración geriátrica integral en adultos mayores; publicados en los últimos 5 años (2020-2025), disponibles en idioma inglés o español. Se descartaron revisiones de literatura, resúmenes de congresos, actas, cartas editoriales y tesis. Mediante la lectura de títulos, resúmenes y procedimientos se evaluaron los criterios de inclusión y se eligieron 17 revisiones bibliográficas.

DESARROLLO Y DISCUSIÓN

En Nicaragua, la Ley No. 7205 , Ley del adulto mayor y su reglamento, tiene por objeto establecer el ré- gimen jurídico e institucional de protección y garantías para las personas adultas mayores y contribuir a asegurar la atención integral que de conformidad con esta ley debe brindarse a las personas adultas mayores nicaragüense nacional o nacionalizado, mayor de sesenta años. Es así como, el Gobierno de Reconstrucción y Unidad Nacional (GRUN), ha venido desarrollando acciones de promoción, prevención, atención y rehabilitación en salud integrada y centrada en la persona a través, del Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez (MIFAN), el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), el Ministerio de Salud (MINSA) y la Promotoría Solidaria.

En este sentido, es fundamental explicar la contribución que ha hecho las Ciencias Sociales y la Medicina Social, en pretender describir la utilidad de la Valoración Geriátrica Integral (VGI) y sus aplicaciones en la salud del adulto mayor en el primer nivel de atención. Según la revisión efectuada se adjudican los aportes de los siguientes autores:

Wanden-Berghe6 , la valoración geriátrica integral puede facilitar una práctica médica con una visión holística que garantice una atención adecuada, efectiva y de calidad. El objetivo principal es diseñar un plan individualizado preventivo, terapéutico y rehabilitador, con el fin de lograr mayor nivel de independencia y calidad de vida del anciano tanto en el ámbito hospitalario como en el de atención primaria.

La evaluación geriátrica, según Rivadeneira, et al.7 , se sustenta en cinco áreas: nutricional, funcional, mental, afectiva y social, utilizando varias escalas en todo el mundo para este propósito. Stefanacci y Wasserman8 , describen el propósito de cada una de las escalas: Encuesta Nutricional del Anciano (MNA)- Formato Corto, permite detectar tempranamente factores de riesgo, signos y síntomas de desnutrición. El índice de Katz mide la independencia funcional en actividades básicas de la vida diaria, incluyen alimentación, vestimenta, baño, traslado de la cama a la silla, alimentación y continencia. El índice de Lawton evalúa las habilidades instrumentales de la vida y abarca tareas del hogar, preparación de comidas, toma de medicamentos, salidas, manejo de las finanzas y uso de teléfono.

En relación, a las escalas que evalúan el área mental, afectiva y social, se encuentran la prueba de detección cognitiva leve (MiniCog) e identifica la disfunción cognitiva. La escala de depresión geriátrica de Yesavage de 15 ítems mide la presencia de la sintomatología depresiva y la escala de recursos sociales determina la funcionalidad social evaluando estructura familiar, patrones de amistad, relaciones sociales y disponibilidad de cuidadores.

En la atención de los adultos mayores institucionalizados Orozco Crespo9 menciona que, la valoración geriátrica integral es una herramienta fundamental para la atención puesto que, ayuda a identificar factores de riesgo que influyen en la detección precoz del anciano crítico, tales como incapacidad leve o moderada, dependencia severa o total, deterioro cognitivo, riesgo de depresión, entre otros.

En este sentido, la OMS1 en el plan para la Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030 establece como un ámbito de actuación “ofrecer una atención integrada y de servicios de salud primarios, que respondan a los problemas y vulnerabilidades específicas” de las personas mayores. Además, refiere que será necesario introducir cambios fundamentales no solamente en las acciones de atención en salud, sino también, en la forma de pensar acerca de la edad y la senectud para fomentar un envejecimiento saludable y mejorar las vidas de las personas mayores, las de sus familias y sus comunidades.

En la atención diaria al paciente adulto mayor se toma como estructura de análisis la valoración geriátrica integral, enfocada en determinar las capacidades y cuantificar los problemas nutricionales, funcionales, psicológicos y sociales10. En esta revisión bibliográfica se identificaron algunos instrumentos de uso frecuente en geriatría, clasificadas por área nutricional, área funcional, área mental, área afectiva y área social.

INSTRUMENTOS DE VALORACIÓN GERIÁTRICA

Área nutricional

El área nutricional forma parte de la evaluación integral en personas mayores. Un estudio realizado por Espinosa et al.11, evidenció que la quinta parte de la población de adultos mayores tenía desnutrición y se asoció a depresión, sedentarismo, bajo nivel socioeconómico y anemia.

Deossa et al.12, infieren que, para evaluar el estado nutricional, prevenir las deficiencias nutricionales, la fragilidad y la sarcopenia se puede utilizar la escala de cribaje nutricional la Mini Encuesta Nutricional del Anciano (MNA)- Formato Corto, el cual consta de 7 ítems: a) pérdida de apetito en los tres meses anteriores; b) pérdida reciente de peso; c) movilidad; d) enfermedad aguda o estrés psicológico; e) problemas neuropsicológicos; f) índice de masa corporal y g) perímetro de la pantorrilla. Las sugerencias de interpretación por el Instituto Nacional de Geriatría de México13 se describen a continuación: puntuación total ≥ 12 indica que la persona tiene un estado nutricional normal; puntuación total entre 8 y 11 indica que la persona está en riesgo de desnutrición y puntuación de 0 a 7 es desnutrición, la persona requiere una intervención adicional y es recomendable evaluar el estado nutricional cada tres meses en toda persona mayor en el que ocurran cambios en el estado clínico (tabla 1).

Área funcional

La OMS1 , refiere que la capacidad funcional abarca todos “los atributos relacionados con la salud que le permiten a una persona hacer lo que consideren importante en su vida diaria”, la capacidad funcional considera tanto las capacidades individuales físicas, de fuerza y movilidad, como las capacidades mentales de cognición, visión y audición, así como el entorno en el que el adulto mayor vive y se desarrolla. Al evaluar la capacidad funcional, se pueden identificar áreas donde una persona necesita apoyo para mantener su independencia y participar en la sociedad.

Wanden-Berghe6 encuentra que, la valoración de la capacidad funcional evalúa las actividades de la vida diaria y que estas se clasifican en Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD) y Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) (tabla 2). El Instituto Nacional de Geriatría de México13 plantea utilizar el índice de Katz para evaluar las ABVD (tabla 2.1) y el índice de Lawton para evaluar las AIVD (tabla 2.2)

Área Mental

Es posible ralentizar el declive de la función cognitiva, y a veces incluso revertirlo, mediante hábitos generales más saludables, la estimulación cognitiva y una mayor participación social. La función cognitiva puede verse afectada por disminución de la capacidad intrínseca en el adulto mayor1.

Con el objetivo de evaluar el estado cognitivo el Instituto Nacional de Geriatría de México13 propone la prueba de detección cognitiva leve (MiniCog), como un instrumento simple y rápido para detectar probable deterioro cognitivo. Es apropiado para ser utilizado en todos los establecimientos de salud y aplicable en adultos mayores de diferentes culturas, idioma y grado de escolaridad. Se compone de dos secciones, la primera es una prueba de tres palabras y la segunda el dibujo de un reloj. La inclusión del dibujo de un reloj permite evaluar varios dominios cognitivos como: memoria, comprensión del lenguaje, habilidades visuales y habilidades motrices y funciones ejecutivas. Las pautas de interpretación señalan probable deterioro cognitivo de 0 a 2 puntos, se recomienda una evaluación más amplia. Muy poco probable que haya deterioro cognitivo de 3 a 5 puntos, (tabla 3).

Área afectiva

En 1982 Sheikh y Yesavage15, diseñaron un instrumento que evalúa el estado afectivo de los adultos mayores, facilita el tamizaje de depresión y diagnóstico diferencial con una posible demencia de inicio, la escala depresión geriátrica de Yesavage abreviada, está integrado por 15 ítems en formato de respuestas dicotómicas, cada ítem se valora con valor de 0 o 1, puntuando la coincidencia con el estado depresivo.

Con el objetivo de minimizar el efecto quiescente, el sentido de las preguntas está invertido de forma aleatoria, con el fin de anular tendencias a responder en un solo sentido. De esta manera, el Instituto Nacional de Geriatría de México14 orienta las pautas de interpretación como no depresión de 0 a 5 puntos, probable depresión de 6 a 9 puntos y depresión establecida de 10 a 15 puntos, (tabla 4).

Área social

Según, Godoy y Ramírez16, la escala de recursos sociales identifica el tipo de recursos sociales con los que cuenta el adulto mayor. Es un cuestionario compuesto por 13 preguntas que exploran la composición de los recursos sociales disponibles: familia, amistades, visitas, percepción de apoyo, es decir, la disponibilidad de ayuda para la persona mayor en caso de necesitarlo. Las pautas de interpretación indican que, con base en las respuestas de la persona mayor, se evalúa las respuestas en una escala de 6 puntos, que van desde excelentes recursos sociales con valor de 1 punto, hasta recursos sociales totalmente deteriorados con valor de 6 puntos, (tabla 5).

La evaluación geriátrica es una herramienta multidimensional vinculada a optimizar las oportunidades de bienestar nutricional, funcional, mental, afectiva y social tiene por objetivo diseñar un plan de abordaje individualizado preventivo, terapéutico y rehabilitador en el adulto mayor a nivel institucional y comunitario que contribuya al envejecimiento saludable.

CONCLUSIONES

El envejecimiento humano implica el declive funcional con mayor riesgo de comorbilidades, la disminución de las capacidades físicas y mentales. Además, suceden cambios importantes en la dinámica familiar, social y en los entornos en que viven los adultos mayores que pueden influir significativamente en la salud, pudiendo favorecer o perjudicar la calidad de vida.

Considerando, que la capacidad intrínseca en el adulto mayor se encuentra determinada por muchos factores, entre ellos los cambios fisiológicos, metabólicos y psicológicos, los comportamientos relacionados con la salud, la presencia o ausencia de enfermedades y en gran medida de los entornos en los que las personas han vivido a lo largo de su vida.

La valoración geriátrica integral es una herramienta que en el primer nivel de atención y a nivel comunitario facilita el abordaje multidisciplinario y centrado en el adulto mayor que fortalece la calidad de la atención en salud. Permite evaluar todas las dimensiones relevantes para su salud, e identifica apropiadamente factores de riesgo de condiciones de incapacidad y dependencia funcional, deterioro cognitivo, riesgo de depresión, riesgo de desnutrición y de interacciones sociales deterioradas. Además, establecer acciones de promoción y educación para un envejecimiento activo y saludable.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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RCSEM Volumen 8, Número 12, Julio - Diciembre 2025